2011/10/30. LECTIO nº 31 Domingo del Tiempo Ordinario, “A”

Lectura del Profeta Malaquías. 1, 14b-2, 2b. 8-10

Lectio: composición gráfica utilizando los motivos principales de la vidriera de la parroquia de la Natividad de Nuestra Señora en Moratalaz, MadridYo soy el Rey soberano, dice el Señor de los ejércitos; mi nombre es temido entre las naciones. Y ahora os toca a vosotros, sacerdotes: Si no obedecéis y no os proponéis dar la gloria a mi nombre, -dice el Señor de los Ejércitos-, os enviaré mi maldición. Os apartasteis del camino, habéis hecho tropezar a muchos en la ley, habéis invalidado mi alianza con Leví -dice el Señor de los ejércitos.

Pues yo os haré despreciables y viles ante el pueblo, por no haber guardado mis caminos y porque os fijáis en las personas al aplicar la ley. ¿No tenemos todos un solo Padre? ¿No nos creó el mismo Señor? ¿Por qué, pues, el hombre despoja a su prójimo profanando la alianza de nuestros padres?

Salmo 130, 1. 2. 3.

R./ Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor.

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad. R./
Sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre. R./
Espere Israel en el Señor,
ahora y por siempre. R./

Primera carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses. 2, 7b-9. 13.

Hermanos: Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos. Os teníamos tanto cariño que deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas, porque os habíais ganado nuestro amor. Recordad, si no, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no serle gravoso a nadie proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios.

También, por nuestra parte, no cesamos de dar gracias a Dios porque al recibir la Palabra de Dios, que os predicamos, la acogisteis no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como Palabra de Dios, que permanece operante en vosotros los creyentes.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo. 23, 1-12

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos diciendo: -En la cátedra de Moisés se han sentado los letrados y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan, pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros; pero no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame «maestro».

Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno sólo es vuestro Maestro y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar jefes, porque uno solo es vuestro Señor, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor.

El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

En las lecturas de hoy resuenan serias advertencias contra los lideres religiosos el pueblo. El profeta Malaquías denuncia a los sacerdotes que con enseñanza y comportamiento desviados escandalizan a la gente e invalidan la alianza. Jesús advierte en el evangelio sobre el mal ejemplo que dan lo maestros de la ley y los fariseos con su conducta incoherente. Los cristianos debemos cultivar la fraternidad y la capacidad de servicio. Como el autor del salmo, tampoco debemos perseguir grandezas, sino vivir en humildad. Tal y como hizo Pablo, que no utilizó sus derechos ni su autoridad como apóstol, sino que se entregó totalmente por amor y trabajó como uno más.

COMPRENDER EL TEXTO:

Termina el duro enfrentamiento entre Jesús y los diferentes grupos influyentes del judaísmo que hemos podido ver en los últimos domingos, hoy nos encontramos con un reproche a la conducta de escribas y fariseos. Se trata de una crítica que nos tiene que ayudar en la revisión de nuestra comunidad cristiana.

El texto de hoy es un duro juicio contra los “maestros de la ley y los fariseos”. Ellos eran quienes, en tiempos del evangelista, controlaban el judaísmo, y sobre ellos recae la condena a Israel por haber rechazado al Mesías de Dios. Aunque la lectura litúrgica omite las expresiones más duras (Mt 23,13-39), nos encontramos sin duda ante una de las páginas más “incomodas” del evangelio de Mateo.

Si bien Jesús critica a los “maestros de la ley y los fariseos”, no es a ellos a quienes habla directamente, sino “a la gente y a sus discípulos”. Pero a través de estos destinatarios originales, Mateo se dirige a un “vosotros” (v.8) tras el cual se oculta la comunidad cristiana, que debe revisarse en profundidad para no caer en los mismos vicios y defectos de quienes son vistos como adversarios. Podemos distinguir dos partes en este pasaje. La primera está formada por los vv.2-7, y en ella se censura el comportamiento de los líderes espirituales del pueblo.

Jesús no niega la legitimidad de la enseñanza de los letrados y fariseos. No es su doctrina la que es rechazable, sino sus obras porque “no hacen lo que dicen”. Su hipocresía se manifiesta en su inflexibilidad a la hora de exigir a los otos el cumplimiento de normas y preceptos legales de los que ellos se eximen con facilidad. Ésas son las “cargas pesadas e insoportables” que colocan sobre la gente y contrastan con el “yugo ligero” que Jesús impone a quienes le siguen y aprenden de él (Mt 11,28-30). Más aún, su incoherencia de vida radica en que sus actos no están motivados por el deseo de hacer lo que Dios quiere, sino por el afán de aparentar y obtener el reconocimiento público de los demás.

Había un código de honor para ser bien considerados, la forma de vestir, la ocupación de lugares distinguidos en eventos sociales y religiosos y la utilización de ciertos títulos honoríficos. Las filacterias eran tiras de pergaminos que se ataban sobre la cabeza y el brazo izquierdo. A ellas se sujetaban unas cajitas de las en las que se introducían fragmentos destacados de la Torá (Dt 6,8; 11,18). Al ensancharlas, los judíos piadosos las agrandaban para hacerlas más llamativas y ostentar así su devoción por la ley.
La. La presidencia de banquetes y reuniones litúrgicas era otro modo de obtener buena fama y reputación social.

La segunda parte del pasaje contiene una clara advertencia a la comunidad cristiana para que no caiga en la misma tentación que los escribas y fariseos. En ella no existe competición por títulos y puestos de honor. El ejercicio de diferentes funciones no debe ser ocasión par al introducir clases y escalafones. Al contrario, el que quiera parecer como “mayor” debe actuar como “servidor”. La Iglesia es presentada así como una fraternidad radical en la que todos son hermanos y discípulos sin distinciones, reunida como una familia en torno a un solo Padre Dios y aun único Maestro –El Mesías-, y lo que hace honorables a sus miembros no son los títulos, los signos externos de prestigio, sino el ejercicio de la solidaridad fraterna a ejemplo de Jesús (Mt 20,25-289.

Jesús entró en conflicto con las autoridades de su pueblo, las que surgen en este pasaje reflejan aquella con la que se enfrentaron las comunidades cristianas después del año 70 d.C. A partir de ese momento el grupo de fariseos se hizo con el control del judaísmo y acabó expulsando de su seno a quienes confesaban como Mesías al rabino de Nazaret. El evangelio de Mateo refleja cómo vivió esa ruptura traumática una comunidad mayoritariamente de origen judío. En este contexto polémico se presenta una peculiar imagen de los dirigentes religiosos israelitas, de quienes se exagera lo negativo y se ignora lo positivo. Tras ella se adivina, en realidad, la situación de una Iglesia en la que se iba infiltrando esa tendencia a reproducir las mismas estructuras de poder que imperaban en la sociedad.

PARA LA REFLEXIÓN:

El pasaje evangélico de hoy es tremendamente actual. Por medio de el, Jesús sigue criticando nuestra facilidad para asimilarnos a los valores de la sociedad y nos invita a preguntarnos hasta qué punto vivimos en la Iglesia ese ideal de servicio y fraternidad que él nos plantea.

  1. “Uno solo es vuestro Padre…” ¿Qué imagen de Dios se refleja en este pasaje? ¿De qué manera determina esa imagen nuestra relación con Él y con los demás.
  2. “No hacen lo que dicen”: ¿Cómo interpela a tu conciencia la crítica que Jesús hace a escribas y fariseos?
  3. “Todos vosotros sois hermanos”: ¿Qué nos falta y qué nos sobra como Iglesia para acercarnos más a ese ideal de servicio y fraternidad que Jesús nos proponen el evangelio de hoy?
  4. “El primero entre vosotros será vuestro servidor”: ¿Es así como vivo mi pertenencia a la Iglesia?

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