2013/11/17. LECTIO nº 33 Domingo del Tiempo Ordinario, “C”

Lectura del profeta Malaquías. 4,1-2a

Lectio: composición gráfica utilizando los motivos principales de la vidriera de la parroquia de la Natividad de Nuestra Señora en Moratalaz, Madrid Mirad que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos serán la paja, y los quemaré el día que ha de venir -dice el Señor de las huestes-, y no quedará de ellos ni rama ni raíz. Pero a los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas.

Salmo 97,5-6.7-8.9.

R./ El Señor llega para regir la tierra con justicia.

Tocad la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos;
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor.

Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos, aclamen los montes
al Señor, que llega para regir la tierra.

Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud.

Segunda carta del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses. 3,7-12.

Hermanos: Ya sabéis cómo tenéis que imitar mi ejemplo. No viví entre vosotros sin trabajar, nadie me dio de balde el pan que comí, sino que trabajé y me cansé día y noche, a fin de no ser carga para nadie. No es que no tuviera derecho para hacerlo, pero quise daros un ejemplo que imitar.
Cuando viví con vosotros os lo dije: el que no trabaja, que no coma. Porque me he enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada. Pues a ésos les digo y les recomiendo, por el Señor Jesucristo, que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas. 21.5-19.

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: –Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.

Ellos le preguntaron: –Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?

El contestó: –Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usando mi nombre, diciendo: «Yo soy», O bien: «El momento está cerca»; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.

Luego les dijo: –Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre; así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

Llegamos al final del año litúrgico, y por ello se nos recuerda que la historia de salvación llegará un día a su fin. El profeta Malaquías evoca el juicio definitivo de Dios, que puede ser condenatorio o salvador. El salmista nos dice que Dios llega a nosotros trayendo en sus manos la salvación y la victoria. Y el evangelio con la probable referencia a la destrucción de Jerusalén en el año 70, nos invita a mantenernos fieles al mensaje en cualquier momento de la nuestra existencia, por difícil y doloroso que pueda ser. Tener siempre presente nuestro destino final es imprescindible para “recorrer el camino sin errar”.

COMPRENDER EL TEXTO:

Lucas concluye la predicación de Jesús en Jerusalén con el llamado “discurso escatológico”. Con la forma de escribir propia de esa época y desde la visión de la historia de la salvación que tiene este escritor sagrado, el pasaje ofrece una enseñanza sobre cómo vivir el seguimiento de Jesús en tiempos de dificultad.

No podemos tomar las imágenes que se nos presentan al pie de la letra, pero tampoco podemos ignorar el mensaje que encierran.

Lo que motiva el inicio del discurso es el elogio de la belleza del templo de Jerusalén. Dos datos pueden ayudarnos a comprender el alcance de esas palabras de Jesús. Uno es que Herodes el grande, sabiendo que los israelitas tenían en el templo el centro de su vida religiosa, culminó una reconstrucción espléndida y grandiosa en el año 10 a.C. El otro dato es que el fin del templo se asociaba en el judaísmo de aquella época con el fin del mundo. Por eso, la terrible crisis que se avecinaba sobre Jerusalén no podía dejar a nadie indiferente.

La destrucción del templo de Jerusalén, ocurrida en el año 70 d.C., es para Lucas el final de una etapa en la historia de la salvación, pero insiste en señalar que todavía no es el fin (v.9). de este modo, enfrenta a los cristianos de su comunidad con una evidencia: aunque ya ha llegado el Mesías, desconocemos cuando tendrá lugar el final de los tiempos; mientras llega, es necesario dar testimonio de Jesucristo, auque en medio de conflictos. De este modo la destrucción del templo es algo más que un mero acontecimiento histórico: es símbolo de todos los momentos difíciles y todas las “crisis” que deberán pasar los discípulos a lo largo de la historia de la salvación. Desde esta perspectiva, el pasaje ofrece pautas, mensajes de ánimo y llamadas a la fidelidad y al testimonio en medio de múltiples contrariedades, expresadas, como se señala, en un lenguaje propio de la época.

Jesús alerta a sus discípulos para que no se dejen engañar ante las convulsiones religiosas (“vendrán usurpando mi nombre”), políticas (“guerras y revueltas”) y cósmicas (“terremotos, hambre, pestes…”) que se avecinan. La enumeración de todos estos conflictos y la afirmación de que es necesario que ocurran (v. 9) es habitual en el género literario apocalíptico (fin de los tiempos), una manera de expresarse a la que se solía acudir en tiempos de persecución y cuya finalidad era dar ánimos, infundir aliento en quieres estaban pasando por momentos de dificultad. Las primeras comunidades cristianas, habituadas a esta manera de escribir, veían reflejada su experiencia en estas palabras, a la vez que recibían del pasaje, leído como Palabra de Dios, la fuerza necesaria para no dejarse engañar y mantenerse fieles al mensaje de Jesucristo. Similares advertencias y llamadas a la perseverancia encontramos en los v. 12-19.

Según aparece reflejado en los Hechos de los Apóstoles, los primeros cristianos no tardaron en experimentar la persecución “por el nombre de Jesús”, tanto desde el ámbito judío (“sinagogas”) como desde el mundo pagano (“cárceles”, “reyes y gobernadores”), incluso por parte de la propia familia (“seréis entregados por vuestros padres, hermanos…”). Esta experiencia fue interpretada desde la fe en Jesús resucitado y les hizo conscientes de la importancia de una fe sólida y de un testimonio coherente. Porque si la persecución por ser cristiano se afronta con estas actitudes, se convertirán en victoria final. La promesa aparece formulada en el último versículo del pasaje evangélico de hoy: “Si os mantenéis firmes, conseguiréis salvaros” (v. 19).

ACTUALIZAMOS:

Jesús no oculta a sus discípulos que las dificultades y los conflictos son una realidad en la historia y en la vida de sus seguidores. Teniendo presente esta realidad, nos exhorta a encarar con realismo y fe madura todas las violencias, conflictos y dificultades que puedan traer la vida y la historia.

  1. Estad atentos… No os asustéis”.
    ¿Cuál es el rostro de Jesús que aparece en el evangelio de hoy?
    ¿Qué espera de mí como creyente?
  2. Podríamos titular el evangelio de hoy como “Pautas para los cristianos que atraviesan dificultades”:
    ¿Cuáles son esas pautas?
    ¿Cuál de ellas puedo aplicarme mejor en este momento de mi vida?
  3. Vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: Yo soy”:
    ¿Quiénes son los falsos mesías de hoy?
    ¿Hasta qué punto nos estamos dejando engañar por ellos?
  4. Ni un cabello de vuestra cabeza se perderá”:
    ¿Hasta qué punto somos signo de esperanza ante los demás por nuestra manera de afrontar las dificultades?

Todavía sin comentarios.

Puedes escribir un comentario

NOTA: Los campos marcados con (*) son necesarios para poder escribir un comentario. Por favor, escribe datos reales, para que podamos ponernos en contacto contigo si fuera preciso. Gracias.