Adviento 2017

Estimados lectores:
Aunque aparezco muy poco por la página parroquial, sigo siendo redactor y poniendo lo mejor de mí cuando es necesario. Por ello, esta vez os dejo un documento por sugerencia de Felipe nuestro párroco.
Se trata del material que utilizamos ayer en la reunión del equipo d animación litúrgica.
Bien sabemos que el Adviento como cualquier otra circunstancia que vivamos repetidamente se puede volver rutinario. Si bien lo miramos, todo es rutinario, pero de nosotros depende hacer nuevas las cosas pues no conocemos todas las rutinas y cuando entramos en otras, nos parecen novedades.
En este caso, evitar la rutina del adviento depende de nuestra relación cotidiana con Dios y de la profundización del misterio para lo que este documento, puede ser una ayuda.
Fijémonos bien en las preguntas que se nos hacen y parémonos a pensar.
Mientras te digo esto querido lector, trato de decírmelo a mí mismo.
Feliz Adviento y que estemos preparados para hacer sitio a Jesús y dejarlo nacer en nuestras vidas. Podemos preguntarnos también a qué podemos nacer como pregunta adicional a las que veremos.

VIVIR EL ADVIENTO CON EL PAPA FRANCISCO

El Papa Francisco invitó a practicar en este tiempo de Adviento una “teología de rodillas”, para con corazón sencillo poder conocer a Jesús, quien no vino como un general del ejército o un gobernante potente, sino “como un brote”, un vástago humilde y manso que “ha venido para los humildes, para los mansos, a traer la salvación a los enfermos, a los pobres, a los oprimidos”.
Los ojos de un pobre son más aptos para ver a Cristo y, a través de Él, vislumbrar el perfil de Dios, afirmó el Papa y señaló que quienes pretendan sondear este misterio con los recursos de su propia inteligencia primero deben ponerse “de rodillas”, en actitud de humildad, de lo contrario “no entenderán nada”.
Francisco reafirmó la verdad y la paradoja del misterio de la Buena Nueva: el Reino de su Padre pertenece a los “pobres de espíritu”. La reflexión del Papa siguió la huella del Evangelio de Lucas propuesta por la liturgia, en el punto en el que Cristo alaba y da gracias a su Padre porque ha decidido revelarse a quien para la sociedad no cuenta nada y a quien, tal vez cuenta, pero sabe hacerse “pequeño” en el alma.
“Él nos hace conocer al Padre, nos hace conocer esta vida interior que Él tiene. Y ¿a quién revela esto el Padre? ¿A quién da esta gracia? Te alabo, oh Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los doctos y las has revelado a los pequeños.
Sólo aquellos que tienen el corazón como los pequeños, que son capaces de recibir esta revelación, el corazón humilde, manso, que siente la necesidad de rezar, de abrirse a Dios, se siente pobre; solamente aquel que va adelante con la primera Bienaventuranza: los pobres de espíritu”, recordó.
Por tanto, aseguró que la pobreza es la dote privilegiada para abrir la puerta del misterio de Dios, una dote que a veces puede faltar precisamente en quien a este misterio dedica una vida de estudios.
“Tantos pueden conocer la ciencia, la teología también, ¡tantos! Pero si no hacen esta teología de rodillas, o sea humildemente, como pequeños, no entenderán nada. Nos dirán tantas cosas, pero no comprenderán nada. Sólo esta pobreza es capaz de recibir la Revelación que el Padre da a través de Jesús, a través de Jesús. Y Jesús viene, no como un capitán, un general de ejército, un gobernante potente, no, no. Viene como un brote”.
Jesús es humilde, es manso, y ha venido para los humildes, para los mansos, a traer la salvación a los enfermos, a los pobres, a los oprimidos”, afirmó.
El Santo Padre explicó que Jesús es el primero de los marginados llegando incluso a considerar “un valor no negociable ser igual a Dios”. “La grandeza del misterio de Dios”, repitió, se conoce solamente “en el misterio de Jesús y el misterio de Jesús es precisamente el misterio del abajarse, del aniquilarse, del humillarse” que “trae la salvación a los pobres, a aquellos que son aniquilados por tantas enfermedades, pecados y situaciones difíciles”. “Fuera de este marco no se puede entender el misterio de Jesús”.
“Pidamos al Señor, en este tiempo de Adviento, que nos acerquemos más, más, más a su misterio y que lo hagamos por el camino que Él quiere que hagamos: el camino de la humildad, el camino de la mansedumbre, el camino de la pobreza, el camino de sentirnos pecadores. Así Él viene a salvarnos, a liberarnos. Que el Señor nos dé esta gracia”, concluyó.

Reflexionamos para vencer la rutina.

1. ¿Qué cambios necesitas hacer para disponerte a vivir este adviento como nos indica el papa Francisco?
2. ¿Qué buscas en este adviento, que necesita tu corazón?
3. ¿Te sientes pobre, necesitas que venga Dios a tu vida?
4. El papa Francisco nos invita a hacernos amigo de los pobres ¿Cómo lo puedes realizar?
Carlos Canalejas para la web parroquial.

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