Retiro de Adviento 30-11-2013. (Tema tratado: “El camino de María”)

Ya, como el que no quiere la cosa, va a terminar el año y la iglesia, muy sabia, ayuda a los creyentes a vivir la fe con sus ciclos.

El pasado sábado, día 30 de Noviembre, tuvo lugar el retiro de Adviento que celebramos al llegar éste, cada año.

Don José Francisco Linares, dio una charla sobre el camino de María en el Adviento a través de las nueve etapas de Jesús, haciendo hincapié en cómo las vivió María.
Sabemos que Cristo es el centro pero María, su madre, es el camino para llegar o el camino a través del cual se puede llegar a él.

Trataré de resumir un poco estas etapas:

  • 1º Etapa: el anuncio del ángel, momento en el que a María se le anuncia que concebirá un hijo.

    La Iglesia nos invita a recorrer el itinerario de la vida de María porque es voluntad de Dios nuestra santificación; y por tanto ella, es ofrecida por la Iglesia como modelo del cristiano.
    Es cuando el ángel visita a María, con un mensaje de parte de Dios, cuando se realizará la Encarnación.

  • 2º Etapa:
    La visita a su Prima Isabel.

    Don José Francisco nos muestra antes de proseguir un cuadro que rememora la visitación. Aparecen también dos imágenes: Jesús en el vientre de María y Juan, que sería Juan el Bautista, en el vientre de Isabel. Finalmente aparece la basílica de la Visitación en tierra Santa. Tras la descripción de este cuadro, se lee el texto de la visitación.
    Isabel felicita a María por haber creído en lo que se le había anunciado, tras sentir la propia Isabel cómo la criatura saltó en su vientre al saludo de María. Es entonces cuando María exclama: Mi alma canta la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su sierva Etc.. Es el Magnificat que hoy conocemos. María permaneció con Isabel unos tres meses y luego, regresó a su casa. María, al recibir a Jesús, recibe el amor, se pone a amar, es a esto a lo que también se nos invita a nosotros en este Adviento. María narra a Isabel su experiencia a través del Magnificat, se abre al misterio y Dios la prefiere por humilde. La presencia de Cristo en María, ha santificado a Juan en el vientre de Isabel. Es lo que sucede, de modo parecido cuando nos dejamos tocar por Dios, vamos dejando marcas que pueden ser muy hondas dependiendo de esta relación con Él. somos evangelizadores en potencia sólo con nuestras vidas independientemente de las palabras o herramientas que podamos utilizar para dar testimonio. ES ésta una nueva visión propuesta por Don José Francisco que a este modesto informador cuestiona.

  • 3º Etapa:
    El nacimiento de Jesús.

    Por aquel tiempo, el emperador Augusto manda que se haga un censo de todo el mundo, entiéndase, lo que gobernaba. Este censo se hizo siendo Kirino gobernador de Siria.
    Todos tenían que ir a inscribirse a su propia ciudad.
    Por esto salió José de Nazaret de Galilea y fue a Belén en Judea, donde había nacido el rey David, puesto que José era descendiente de David.
    Fue a inscribirse con María su esposa que se encontraba encinta.
    Y sucedió que estando en Belén a María le llegó el tiempo del alumbramiento.
    Allí nació su primogénito. Ella lo envolvió en pañales, y lo acostó en el pesebre porque no había alojamiento para ellos en ninguna posada.
    Don José Francisco, tras esta explicación, nos muestra imágenes de la basílica ortodoxa de Jerusalén, concretamente del lugar donde se cree que nació Jesús. En el citado lugar se ha colocado una estrella de plata regalo de España.
    Con el nacimiento de Jesús, María ofrece a Jesús al mundo. Siempre que el cristiano se reúne en nombre y en el amor de Jesús, podrá, imitando a María, ofrecerlo al mundo y vivirá esta tercera etapa de María.
    Nos dice también quien nos da la charla que ahora estamos recibiendo la información y oyéndole pero después, podremos meditar estas etapas.

  • 4º Etapa:
    La presentación de Jesús en el templo.

    Se nos muestra un dibujo de la presentación y, debajo, lo que queda del templo de Jerusalén. El conocido Muro de las Lamentaciones.
    A los ocho días, circuncidaron al Niño y le pusieron por nombre Jesús, el mismo nombre que indicó el ángel al aparecerse a María.Cuando se cumplieron los días en que ellos debían purificarse según la ley de Moisés, llevaron al Niño a Jerusalén para presentarlo al Señor. Así lo hicieron porque está escrito en la ley del Señor: Todo primogénito varón, será consagrado al Señor.
    Ofrecieron en sacrificio, según manda esta ley, dos tórtolas o dos pichones.
    Vivía en aquel tiempo un hombre justo y ya anciano llamado Simeón, quien guiado por el Espíritu Santo, fue al templo para ver al Niño, tras lo cual, pudo morir en paz cumpliéndose así lo que se le dijo: que no moriría hasta haver visto al Mesías. Simeón le había dicho a María: este niño será un signo de contradicción que pondrá al descubierto las intenciones de muchos corazones; pero todo esto será para ti como una espada que te atravesará el alma.
    Para María este momento es momento de alegría pues el anciano Simeón, confirma que el Niño es hijo de Dios, con aquella oración que había salido de sus labios:
    ya puedo morir tranquilo pues mis ojos han visto al Salvador.
    También es momento de dolor por haber escuchado lo de la espada que le atravesaría el corazón. Palabras duras y misteriosas que acompañarían a María siempre, preparándola para los terribles acontecimientos que viviría más tarde.
    Para el cristiano, decir sí como María, conlleva también la aceptación de la Cruz.
    Esto puede ser más llevadero, si somos capaces de recordar el momento en que Simeón le habló a María de la espada y si pensamos en ella. ES fácil la exposición, no tanto la práctica. También sujiero una mirada hacia quienes nos acercan a Dios, Ej: personas que hayan tenido recorrido en nuestras vidas, testigos, catequistas, sacerdotes Etc.

  • 5º Etapa:
    La huida a Egipto.

    Otro intrincado misterio para María en sus etapas.
    Cuando los Magos regresaron a su tierra, un ángel se apareció en sueños a José diciéndole:
    Levántate, coge al Niño y a tu esposa María y huye a Egipto. Permanece allí hasta que yo te diga, pues Herodes buscará al Niño para matarlo.
    José tomó a María y al Niño e hizo lo que se le indicaba: huyó a Egipto.
    Allí permanecieron hasta que murió Herodes. Esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor dijo por medio del profeta: de Egipto llamé a mi hijo.
    Y seguido a esta explicación, se nos muestra una imagen de las pirámides egipcias y un dibujo sobre aquel episodio o como reseña Don José Francisco, posible episodio.
    Poco a poco María empieza a sentir esa espada de dolor de la que le había hablado el anciano Simeón, y la sentirá hasta culminar con la muerte de Jesús en el Calvario.
    Imaginemos lo duro que tuvo que ser vivir una persecución de tal magnitud.
    Recordamos lo que ocurrió: la matanza de los niños menores de dos años decretada por Herodes, hecho que se ha banalizado popularmente con las inocentadas que se hacen este día. Pues los santos inocentes, son ni más ni menos que todos los niños asesinados por orden de Herodes.Un bonito ejemplo se nos ponía en la charla:
    Como María José y el niño huyen a Egipto, así el cristiano que intenta avanzar en la fe sin mirar atrás, ha de hacer las maletas huír a otros Egiptos, renunciando incluso al entorno que lo ve diferente, incluso pudiendo parecer más radical, lo que puede suscitar en los demás unas ciertas reservas.
    La huída a Egipto no es un capricho, pensando en lo que a maría y José les pudiera pasar. Pensaban en Jesús!.
    Al volver de Egipto, ya todo más calmado, comienza la vida oculta de Jesús

  • 6º Etapa:
    En que se habla de Jesús perdido y hallado de nuevo.

    El relato en Lc. 2-41-50 nos dice que los padres de Jesús iban a Jerusalén cada año por la fiesta de la Pascua. De modo que cuando Jesús cumplió los 12 años, fueron todos allá como era costumbre en esa fiesta. Pero, cuando volvieron a casa, Jesús se había quedado en Jerusalén sin que ellos lo advirtieran.
    Pensando que iba entre la gente, hicieron un día de camino pero cuando lo buscaron entre la gente y los parientes, no lo encontraron.
    Regresaron a Jerusalén para buscarlo allí, hallándolo a los 3 días en el templo, sentado entre los maestros de la ley, hablando con ellos, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos admiraban al Niño por su inteligencia.
    Cuando sus padres le vieron, se sorprendieron y su madre le dijo:
    Hijo mío, ¿porqué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia.
    Jesús les respondió:
    ¿Porqué me buscábais? ¿No sabéis que tengo que ocuparme en las cosas de mi padre?
    Pero ellos, no entendieron lo que les decía.
    El conferenciante nos muestra ahora una imagen de lo que sería el templo de Jerusalén, el Muro de las Lamentaciones. Ahí estaría Jesús con los doctores de la ley preguntando y respondiendo.
    Desde el punto de vista humano tratemos de imaginar cómo quedaría una respuesta como la que dio Jesús cuando fue encontrado.
    Es ésta una nueva etapa de la vida de María. En su estado de ánimo advertimos un período parecido al que atraviesan muchos cristianos, especialmente los más comprometidos. Es una particular edad espiritual. Después de haber conocido a Jesús, , de haberlo elegido y hecho el centro de nuestra vida,después de haber correspondido a las gracias recibidas,se advierte, quizás, después de años,con aguda insistencia en nuestras vidas,como un reaflorar de tentaciones que creíamos desaparecidas y que por la gracia de Cristo, parecían superadas. Nos da la sensación de que es una vuelta atrás en la vida espiritual después de lo que habíamos alcanzado: asiduidad en la oración, en amar al prójimo, en reconocer a Jesús en cada uno, disfrutar de las celebraciones y la eucaristía, de los demás sacramentos, es como que después de haber acumulado experiencia cristiana, damos un paso atrás. Son tentaciones contra la paciencia, la caridad, incluso contra la castidad, llegando a ofuscar la luz que antes nos había fascinado. El entusiasmo se desvanece y el impulso apostólico del principio , es frenado.
    Se sufre, naturalmente y dirigiéndonos al Señor, en una oración, con dudas o con miedos, nos lamentamos con él, igual que le ocurrió a María y José, que se lamentan del Jesús perdido cuando le preguntan cómo les hacía eso. En estos períodos también nosotros buscamos a ese Dios que hemos dejado de sentir, o esa gracia perdida, esa alegría que teníamos. Clamamos a él y le buscamos pidiendo auxilio. Él nos responde: Todo aquello que te di, te lo di por gracia y ahora careces de ello para que puedas comprender esto. Así somos sumergidos en las bases de la humildad a la que también tuvieron que acudir José y María, necesaria para que Jesús pudiera crecer _en y _entre nosotros. A partir de ahí, retoman a Jesús con ellos , sabiendo que no es sólo suyo, sino del mundo y que para eso María lo había traído, para ofrecerlo al mundo.
    La cotidianidad, la familiaridad de tener a Jesús con nosotros, hace que lo hagamos nuestro, algo personal, y nuestra fe deja de ser comunitaria para ser más individual, que no se comparte, y es por eso que Jesús desaparece, para que entendamos que no es de cada uno sino de todos.
    Si nos ocurre esto, podemos identificarlo en esta etapa de la vida de María. Ella es la que nos lleva a Jesús

  • 7º Etapa:
    La vida de Cristo en Nazaret.

    SE nos dice que esta etapa no es muy conocida y se nos muestra una imagen de la película de Jesús de Nazaret junto con otra del Nazaret moderno.
    Se supone que en esta etapa, Jesús estaría aprendiendo el oficio de carpintería con San José y sobre la vida en un chiquillo de su edad.
    En Lc. 2-51-52, podemos leer:
    Jesús volvió con ellos a Nazaret; y vivió obedeciéndolos en todo. Su madre guardaba todo esto en el corazón; y Jesús seguía creciendo en cuerpo y mente gozando del favor de Dios y de los hombres.
    María, por lo que se sabe y por lo que se ignora,vivió un período de intimidad familiar con Jesús; y nadie podrá averiguar cuánta riqueza de vida y cuántas consolaciones debieron tener con él en medio de ellos pues formaban un núcleo recíproco de amor.
    El cristiano comprometido que humildemente supera estas etapas, sale fortalecido y dispuesto a recorrer su itinerario espiritual unido a Jesús.
    Es un período llano, en el que no ocurre o no suele ocurrir nada, hasta que llegan las grandes cruces.
    Para nosotros, que seguimos el camino de María, si nos identificamos con este período, podríamos decir que gozamos del crecimiento en la vida cristiana en nuestro corazón, en nuestro entorno y hemos de aprovechar esta circunstancia para vivirlo en familia.

  • 8º Etapa:
    La vida pública de Jesús.

    Recorría Jesús toda Galilea enseñando en la sinagoga de cada lugar, anunciaba la buena noticia del reino y curaba a la gente de toda clase de enfermedades, con lo cual, la fama de Jesús se extendía por toda la región de Siria y le traían a cuantos sufrían de toda clase de males y él los curaba.
    Mucha gente de Galilea de los pueblos de la decápolis, de Jerusalén, de Judea, y de la región del oriente del Jordán, seguían a Jesús. Lc. 17-19. También María le seguiría con su corazón, y también a veces, en su misión.
    Es en esta etapa cuando Jesús, hace milagros y forja discípulos.
    La vida pública de Jesús fue también momento para mostrar al Padre al mundo; y nosotros lo mostramos a través de Jesús pues él es puente entre él mismo y el Padre.
    A través de Jesús, mostramos a Dios, y lo hacemos con el testimonio.

  • 9º Etapa:
    La desolación de María.

    ES el momento trágico: Jesús en la Cruz, y es cuando él dice: madre, ahí tienes a tu hijo. Hijo, ahí tienes a tu madre. Desde entonces el discípulo, la recibió en su casa, dice la escritura.
    En este punto, Don José Francisco nos comenta sobre lo que se dice de si Jesús tenía o no hermanos. Si esto fuera así, nos decía, ¿a quién mejor que a Juan podría haber dejado a María? Pero Juan es el discípulo amado. En el pasaje evangélico que narra este hecho, no aparecen hermanos de Jesús, sino parientes.
    María, en este terrible momento, después de todo lo que había vivido y meditado, traspasada por el dolor, supera la prueba de perder a su hijo. No sólo porque él está muriendo, sino porque le confía a otro como hijo, lo cual humanamente es muy poco fácil de imaginar.
    También los cristianos, de forma algo parecida, vivimos esta desolación cuando nos sentimos abandonados de Dios o hemos perdido o dejado aparte su gracia. Es entonces cuando podemos pensar en Jesús Crucificado y en María desolada, sintiéndonos al pie de la cruz. Inevitablemente, estos períodos hemos de atravesarlos aceptándolos, diciendo nuestro sí y yo añadiría: pidiendo a María que nos lo enseñe.
    Después, María, con otras mujeres y los discípulos, regresa a Jerusalén y se nos habla del cenáculo, donde iban a orar. Ella ya no sigue a Jesús, a quien había perdido pero sin embargo, lo reencuentra a través de Juan.

Querido lector:
Si te ha gustado lo que has leído, veré recompensado mi esfuerzo y me habré enfrentado con éxito a la publicación más difícil de las que llevo.
He tratado de resumir lo mejor que he sabido estas etapas de María en nuestro retiro de Adviento. Para ello, para no faltar a la honestidad, me he valido de la grabación que hice de la charla transcribiendo, aveces literalmente, otras resumiendo.
Si por el contrario no te gustara,, asumo que no todo te ha de gustar y te manifiesto mi intención de trabajar por seguir mejorando.
Además te pido disculpas si encuentras alguna inexactitud en este resumen.
Que vivamos el Adviento con alegría y calma, sabiendo que podemos hacer en nuestros corazones, navidades distintas, profundizando y orando para que Jesús nazca en nuestras vidas con sus circunstancias.

Carlos Canalejas del Equipo de Redactores para la web parroquial.

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