Reunión del Equipo de Animación litúrgica (Tema tratado: El tacto en las celebraciones litúrgicas) 20-11-2013

Avanzando con la formación y la cultura litúrgica, este pasado miércoles 20, se celebró otra reunión de este equipo.

El tema a tratar, interesantísimo: El tacto en las celebraciones litúrgicas.

Para este informador este tema es muy importante, ya que este sentido es altamente utilizado en el mundo de los ciegos.

Podemos pararnos en las veces que se usa o se debería usar el tacto en la liturgia. Yo destacaré: en los sacramentos, imposición de manos, cuando nos damos la paz, etc.

En esta sociedad del no tocar, hemos relegado este sentido a lo estrictamente necesario, olvidando que las manos y el cuerpo hablan, no sólo la mirada. La mirada penetra, el resto del cuerpo completa la comunicación aunque no sea verbal.

Al relegar el tacto a un segundo plano, según tratábamos, la liturgia tiene un exceso de espiritualización o angelización, cuando es en la tierra donde buscamos a ese Dios que nos toca. Ej: dejad que los niños se acerquen a mí.

Jesús tocaba a los leprosos, los ciegos etc. También se ha querido tener cuidado, esto es tema de liturgistas, en la banalización del uso del tacto a fin de no caer en supersticiones, tocar compulsivo, por cualquier cosa.

Pensemos en ello y si podemos y queremos, completemos nuestros saludos no sólo con gestos sino con algún apretón de manos aunque sea leve, abrazo si se cree necesario o simplemente si brota del corazón, todo envuelto cómo no, en una agradable mirada algunas palabras y tendremos todo conmpleto en nuestra comunicación.
Dejo aquí un pequeño trozo del texto en el que nos fijamos que reforzará lo expuesto.

El tocar individualiza, acerca, comunica, estimula, manifiesta y “realiza” las ideas y los sentimientos.

Carlos Canalejas, del equipo de redactores, informando para la web parroquial.

1 respuesta a Reunión del Equipo de Animación litúrgica (Tema tratado: El tacto en las celebraciones litúrgicas) 20-11-2013

  1. Gracias, Carlos. Comparto lo que sientes.

    El acercarnos mediante el tacto es humano: todos necesitamos el calor de un sentido abrazo. Quizás alguien que está rodeado de cariño piense que no lo necesita, quizás no se lo haya planteado por ello. Pero en el otro extremo, ¿y quién se encuentra solo? ¿se abre a dejarse abrazar…? (no siempre, incluso encontrándose viviendo una gran carencia afectiva…)

    Las personas muchas veces ponemos muros infranqueables ante lo que debiera de ser lo normal: compartir el afecto.

    Unas veces no lo transmitimos, otras veces nos negamos a recibirlo… y todo fundamentalmente por motivos personales de nuestra psique interna (problemas vivenciales arrastrados desde la infancia, presentes dolorosos, condicionamientos sociales arraigados, sentimientos de autoculpa de los que cuesta desprenderse, en fin, cada uno somos un mundo y cada uno tenemos que trabajar desde el interior, confiando y pidiendo ayuda si tal vez creemos necesitarla…), sí, esa psique interior que a veces no nos permite estar en consonancia con lo cotidiano y nos hace sufrir por ello pues de alguna manera va generando en el día a día pequeñas (o grandes) parcelas de aislamiento interior.

    Pero para recuperar el tacto, algo tan sencillo como eso, creo que es necesario acercarse sin miedo, con la mirada prístina y el corazón desnudo, abierto a las personas que tenemos delante, dando siempre la posibilidad a que ocurra ese momento de complicidad compartida y fraternal.
    Un abrazo,
    Roberto.

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