Una conversación con Ainara (“Mamá, ¿por qué nos hemos venido a Cochabamba?”)

Mamá, ¿por qué nos hemos venido a Cochabamba?

Composición fotográfica: Flores locales, contorno blanco que sugiere una mariposa. Texto: mamá ¿por qué nos hemos venido a Cochabamba?

Esa fue una pregunta que me hizo Ainara hace ya varios meses, queriendo entender por qué no seguía en su ciudad, en su colegio con sus compañeros, con sus primas y tíos y sus abuelos. No entendía, como tampoco lo entiende otra mucha gente, que hubiésemos tomado esa decisión de dejarlo todo para venirnos a Bolivia.

Nuestra respuesta fue sencilla, intentando simplificar algo que es difícil de expresar:

Hija, es que queríamos entregar y compartir un tiempo de nuestra vida con las personas que más lo necesitan, y aquí hay mucha gente así.
¿Y por qué lo necesitan, mamá?- Me contestó ella.

Esa sí que es una pregunta difícil, saber la razón de por qué tiene que haber tanta gente viviendo en la pobreza e injusticia y otra gente viviendo con tantas cosas, que hasta les sobra y no las quieren. Para eso no teníamos una respuesta sencilla… Nosotros intentamos responder a Ainara poniendo cara a los niños que ella ya conoce de Cochabamba:

Mira, tú ya conoces el “Hogar Creamos”, donde viven niños abandonados o que sus familias no pueden cuidarles y casi han podido morir, ¿verdad? Ellos necesitan a gente que les quiera, porque sus papás no lo han podido hacer, necesitan sentirse queridos, que se les cante, abrace, jugar con ellos y que puedan sentirse como en un verdadero hogar, hasta que les puedan adoptar otros papás. Y nosotros hemos querido estar un tiempo con ellos y quererles también.
¡Ah! Sí, me encanta darle la mamadera (biberón) a Juan Antonio y Yasmin, son muy pequeñitos y yo les canto cuando van a dormir, conmigo dejan de llorar…- me dijo ella. Y yo seguí:
Y también conoces a los niños del PREEFA, del colegio de educación especial: a Rider, Mariana, Betty, y otros tantos, ¿a que sí? Son niños con dificultades, que aprenden más despacio, que a veces no saben hablar o no nos entienden bien… Pues nosotros estamos ayudando a los profes de ese cole a que les sepan enseñar mejor y así estén más felices. Y también a sus papás y mamás, para que sepan que sus hijos tienen los mismos derechos, aunque tengan discapacidad, que se lo merecen todo, igual que el resto de sus hijos.
Claroooo, aunque Rider no hable, yo le vi que ha aprendido a hacer un signo para pedir las papas fritas que le gustan… yo también me sé algunos signos, ¡me encanta!
Pues, por todos estos niños, y por muchos más, que no tiene una habitación para ellos y duerme toda la familia en un mismo colchón, tienen que trabajar para ayudar a sus padres, no tienen tiempo para jugar, o que viven en la calle, no tienen casa, ni juguetes y lo peor… no tienen personas que les den un abrazo enorme todos los días, para decirles cuánto les quieren. Por todos ellos, hemos decidido que había que venir a Bolivia, que merece la pena estar aquí, aunque hayamos dejado tantas cosas que nos gustaban, porque nos hace muy felices estar con esta gente y poder colaborar un poquitín a que vivan mejor y puedan seguir luchando por esta vida.
Buenoooo, vale, ya lo entiendo un poco más…
Además, hija, querer a la gente que más lo necesita es lo mejor que podemos hacer, lo hizo Jesús hace muchos años y nos dijo que sigamos haciéndolo nosotros. Y eso intentamos…

Con esta conversación Ainara se quedó tranquila y seguimos caminando por la calle. Por el camino saludamos a la señora que vende jugo en la esquina, al señor que vende Choripan, hasta que llegamos a la escuela, donde se encontró con sus nuevos amigos bolivianos y su profesora.

Su día a día sigue siendo el de una niña de 5 años, con su cole, compañeros y su familia. Lo esencial lo tiene, aunque haya perdido muchas de las cosas que tenía en Madrid. Nosotros, como padres, esperamos que esta experiencia sea en el futuro algo importante para ellas, que sepan respetar a los demás, quererlos y tener mucha empatía con las personas que les van a rodear. Esperamos poder dejar al mundo unas buenas hijas, que sepan ser felices junto a los demás.

Un beso para todos desde Cochabamba, desde donde os tenemos presentes.

Ainara, Mar, Luis y Laura.

1 respuesta a Una conversación con Ainara (“Mamá, ¿por qué nos hemos venido a Cochabamba?”)

  1. Hola amigos:
    Me llamo Fernando Merino, soy amigo y compañero de Felipe (vuestro párroco); compartí con él años de sacerdocio y de pastoral en Madrid. Actualmente vivo en Santander y soy párroco de una parroquia pequeña en la capital (El Espíritu Santo).
    Felipe me ha facilitado la página Web de la parroquia y veo vuestra labor.
    Simplemente daros ánimos y apoyo.
    Recibid mis oraciones y reconocimiento.
    Hasta pronto.
    Fernando.

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