2018/03/25. LECTIO “Domingo de Ramos”, “B”

Lectura del profeta Isaías. 50,4-7.

Lectio: composición gráfica utilizando los motivos principales de la vidriera de la parroquia de la Natividad de Nuestra Señora en Moratalaz, Madrid Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor Dios me ha abierto el oído; y yo no me he rebelado ni me he echado atrás.

Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que mesaban mi barba. No oculté el rostro a insultos y salivazos. Mi Señor me ayudaba, por eso no quedaba confundido; por eso ofrecí el rostro como pedernal, y sé que no quedaré avergonzado.

Salmo 21,8-9.17 18a.19-20.23-24.

R./ Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Al verme se burlan de mí,
hacen visajes, menean la cabeza:
«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;
que lo libre si tanto lo quiere». R./

Me acorrala una jauría de mastines,
me cerca una banda de malhechores;
me taladran las manos y los pies,
puedo contar mis huesos. R./

Se reparten mi ropa,
echan a suerte mi túnica.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R./

Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alabadlo;
linaje de Jacob, glorificadlo;
temedlo, linaje de Israel. R./

Carta del apóstol San Pablo a los Filipenses. 2,6-11.

Hermanos: Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango, y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo, y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble -en el cielo, en la tierra en el abismo-, y toda lengua proclame: «¡Jesucristo es Señor!», para gloria de Dios Padre.

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Marcos. 15,1-39. (breve)

Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes con los ancianos, los letrados y el sanedrín en pleno, prepararon la sentencia; y, atando a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato.
Pilato le preguntó:
S. -¿Eres tú el rey de los judíos?
C. El respondió:
+ -Tú lo dices.
C. Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas.
Pilato le preguntó de nuevo:
S. -¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan.
C. Jesús no contestó más; de modo que Pilato estaba muy extrañado.
Por la fiesta solía soltarse un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en la revuelta. La gente subió y empezó a pedir el indulto de costumbre.
Pilato les contestó:
S. -¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?
C. Pues sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia.
Pero los sumos sacerdotes soliviantaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás.
Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:
S. -¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?
C. Ellos gritaron de nuevo:
S. -Crucifícalo.
C. Pilato les dijo:
S. -Pues ¿qué mal ha hecho?
C. Ellos gritaron más fuerte:
S. -Crucifícalo.
C. Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.
Los soldados se lo llevaron al interior del palacio -al pretorio- y reunieron a toda la compañía. Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona de espinas que habían trenzado, y comenzaron a hacerle el saludo:
S. -¡Salve, rey de los judíos!
C. Le golpearon la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él.
Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo. Y a uno que pasaba. de vuelta del campo, a Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, lo forzaron a llevar la cruz.
Y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de «La Calavera»), y le ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno.
Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: «EL REY DE LOS JUDIOS». Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: «Lo consideraron como un malhechor».
Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo:
S. -¡Anda!, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz.
C. Los sumos sacerdotes se burlaban también de él diciendo:
S. -A otros ha salvado y a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.
C. También los que estaban crucificados con él lo insultaban. AL llegar el mediodía toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y a la media tarde, Jesús clamó con voz potente:
+ -Eloí, Eloí, lamá sabactaní. (Que significa. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?)
C. Algunos de los presentes, al oírlo, decían
S. -Mira, está llamando a Elías.
C. Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber diciendo:
S. -Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo.
C. Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró.
El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:
S -Realmente este hombre era Hijo de Dios.

Con el Domingo de Ramos iniciamos el recorrido pascual con la entrada de Jesús en Jerusalén. Fue un triunfo relativo, al estilo de Jesús, vestido de humildad, paz y mansedumbre. Pero podemos verlo como proclamación de su mesianismo.
En el evangelio de Marcos, el relato de la pasión de Jesús está construido con mucha atención. Incluso es probable que se base en un texto anterior. De hecho, es un relato del camino de Jesús hacia la muerte y quiere ayudar a integrar el ministerio del Mesías con la paradoja de la cruz.

Para dar un pleno sentido a la fe cristiana, la predicación y la catequesis necesitaban un relato de los últimos acontecimientos del camino del Hijo del hombre, un camino que pasa por la crucifixión pero llega hasta la resurrección. En este acontecimiento está condensado el núcleo de la fe cristiana.

El relato de Marcos es el más cercano a los hechos. Lo hace con sobriedad y respeto a los sufrimientos de Jesús en su cuerpo y en su alma. No mitiga la crueldad de los acontecimientos. Al final, después del velo rasgado, recoge la confesión de fe del centurión. Difícil creer en un Mesías y un Hijo de Dios que muere en cruz, dando un fuerte grito.

Desde el episodio de la unción de Betania (vv. 1-11) el lector y el oyente son conducidos hasta el ágape pascual (vv. 12-25), momento del anuncio profético del sentido de la muerte del Maestro, que le ha de llevar a participar en el Reino de su Padre.

La plegaria de Getsemaní, el arresto, la comparecencia ante el sanedrín, las negaciones de Pedro, la presentación de Jesús ante Pilato, los maltratos, la crucifixión, la muerte y el entierro son las etapas de este camino del Señor en solidaridad redentora con el camino de toda la humanidad. En el horizonte hay, sin embargo, una esperanza que no será defraudada.

COMPENETRADOS CON JESÚS:
Las lecturas de este domingo nos hacen ser testigos de una situación paradójica, la de un Mesías muy alejado de lo que se esperaba de él. Así es Jesús y así es el Dios de Jesús. Estas lecturas nos ayudarán a reflexionar y profundizar sobre las ideas que tenemos de Dios y de Jesús y sobre cómo somos sus discípulos, en medio de una sociedad que promueve valores muy diferentes.

  1. Jesús entra en Jerusalén realizando un gesto profético.
    ¿Qué gestos proféticos estamos llamados a realizar durante este tiempo?
    ¿Cómo contar a otros con hondura y claridad lo que nos dicen los textos de hoy?
  2. La entrada de Jesús en Jerusalén a lomos de un borriquillo habla de un Mesías pacífico y humilde.
    ¿La paz y la humildad son valores importantes en mi vida?
    ¿Cómo puedo favorecerlos en mi ambiente?
  3. La gente de la época de Jesús esperaba un Mesías todopoderoso que instaurara su reinado, liberase a Israel y lo colocara a la cabeza de las naciones. Y yo,
    ¿Espero un Mesías que nos de poder y fama?
    ¿Cómo es el Reinado de Dios que aguardo?

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