TE QUIERO, QUEDAS LIMPIO

TE QUIERO, QUEDAS LIMPIO

La liturgia de ese fin de semana nos acerca a la vida de una persona con lepra y a la mirada de Jesús a la persona que sufre.
La lepra era una enfermedad que destruía el cuerpo y le obligaba a vivir excluido de los demás. La persona enferma de este evangelio también nos muestra a alguien que se atreve a acercarse a Jesús, sabiendo que estaba prohibido; con ese atrevimiento hace realidad las palabras del Salmo “Señor, tú eres mi refugio”. Cuando nada ni nadie más podía ser su refugio, él se acerca a Jesús con ese convencimiento profundo de que puede salvarlo. Él ha experimentado la limitación de las fuerzas humanas. La comunidad lo ha apartado y Jesús le devuelve la dignidad y lo incorpora de nuevo a la comunidad. Jesús, saltándose la prohibición, lo mira, se acerca, le toca y le dice: lo quiero, te toco y quedas limpio. En el mismo pasaje, la salvación ocurre porque el leproso y Jesús se saltan las normas que prohíben. La necesidad de curación y la compasión hacen posible la salvación.Continuar leyendo »