AMA AL QUE ESTÁ A TU LADO

Ama sin poner obstáculo o impedimento. Acoge, porque sin saberlo estarás acogiendo a Dios, hoy, en tu casa. Estas frases podrían resumir todo lo que hoy hemos celebrado, además de reconocer que estamos acompañados continuamente por nuestro pastor, que es un rey cercano que no nos abandona. 

Hemos proclamado un salmo que necesitamos escuchar hoy: «El Señor es mi pastor, nada me falta«. Estamos atravesando “cañadas oscuras”, momentos difíciles y es ahora cuando tenemos que sentir que Dios está a nuestro lado, que nos sosiega. ¿Sentimos que su presencia nos sosiega y su cayado nos guía?

En este final del año litúrgico, el Señor nos ha enseñado a lo largo de los domingos anterior a renunciar a lo vacío, a que cuidemos nuestro aceite para ser luz para los demás, a ponernos al servicio con los talentos que tengamos y a invertir en el amor. Y la liturgia de este domingo nos lleva a este Juicio a las Naciones, para todos los hombres y mujeres, porque todos somos hijos de Dios independientemente de cómo seamos o de dónde vengamos: sólo se nos juzgará por nuestra capacidad de amar. El evangelio no habla de bautizados o no bautizados, creyentes o no creyentes, el evangelio sólo habla de que al final el Padre nos preguntará sólo si hemos amado. En realidad, HOY solo nos pregunta si estamos amando y especialmente a los más pequeños y frágiles. Jesús hoy nos pide que no solo lo reconozcamos en el altar, en la eucaristía, sino también en el pobre, en el que nos necesita. Porque ahí es donde él nos muestra que es Rey, transmitiendo su amor a los más necesitados.

Como signo, hemos visto una imagen de una barca con muchas personas, de la que sobresalen unas alas de ángel. Nosotros podemos ser ángeles acompañando, compartiendo, siendo cercanos. Podemos lavar los pies a nuestros hermanos ofreciendo lo que somos o tenemos, como comentábamos en la anterior publicación INVERTIR EN AMOR, colaborando en el cocido misionero de Embarrados, en la operación Kilo y en la comida de Navidad de Sant Egidio. ¡CONTAMOS CON VOSOTROS EL SÁBADO 28 EN EL COCIDO VIRTUAL DE EMBARRADOS!

Todo estaba representado en estos signos colocados delante de nuestro altar: la jofaina que nos lleva al amor de Jueves Santo, las invitaciones a invertir en amor y curar las heridas de nuestros hermanos.  El Papa Francisco nos llama a ser una Iglesia que sea como un hospital de campaña para curar tantas heridas. No nos podemos dejar vencer por la pandemia, por el miedo. Entendiendo que tenemos que cumplir las normas y cuidarnos unos a otros, estamos llamados a que la distancia que nos cuida no puede impedir acoger, amar, perdonar…

Nosotros los creyentes tenemos que ser transmisores de esperanza, en este tiempo en especial, nuestra sociedad necesita ángeles que defiendan la realidad de que no estamos solos, que el Señor valora todo lo que hacemos por nuestros hermanos y nos dirá “Venid, benditos de mi padre, heredad el reino de los Cielos”. 

Al final de la vida, el único examen va a ser el del AMOR. 

Os dejamos la canción Gaudium que cantábamos hoy al final de la celebración, que nos acompañe esta semana la invitación a SER ALEGRÍA EN EL AMOR.

Gaudium, de Jesús Cabello

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