JUEVES SANTO: AMAOS COMO YO OS HE AMADO

Ha comenzado el Triduo Pascual y hemos podido celebrar juntos en este contexto de pandemia. Nos pasa por el corazón todo lo vivido el último año y la pasada Semana Santa en la que estuvimos en casa. Hoy damos gracias a Dios porque podemos vivirla manteniendo las distancias para cuidarnos y viviendo la cercanía de estar en comunidad y junto a Jesús, que nos ama hasta el extremo.

Celebramos tres regalos enormes que nos hizo Jesús antes de irse al Padre. El primero es el modo más bonito que pudo imaginar para quedarse entre nosotros, dentro de nosotros: La Eucaristía. El segundo es la manera de llegar a cada uno de sus hijos de forma cercana: El sacerdocio, y el tercero es el ejemplo de lo que debemos hacer los unos con los otros: El servicio, el cuidarnos entre nosotros. Además, todo ello lo hizo en comunidad con sus discípulos, donde les habló de servicio, amor y entrega; él no estaba solo, al igual que nos pide que nosotros no vivamos nuestra fe solos, necesitamos estar en comunidad, en la que el Señor nos haya puesto a cada uno cerca de nuestros hermanos. 

Todo el Jueves Santo nos habla del AMOR, es un día para contemplarlo y dar gracias a Dios. Este amor nos lo ha revelado a lo largo de la historia de su pueblo que leemos en la Palabra de este día. Jesucristo, a lo largo de su vida, siempre manifestó amor a través de sus palabras, sus milagros como signos de amor y su preocupación por todos los hombres y especialmente por los pequeños, humildes y pobres. En este día, ese amor llega a su momento más sublime en la última cena, donde nos deja la Eucaristía y el Sacerdocio. 

La Eucaristía es el centro de la vida cristiana, donde Cristo se entrega a su Iglesia para que nosotros tengamos vida, porque se ha derribado el muro del pecado y de todo lo que nos aparta de Dios. La Eucaristía nos hace cristianos y edifica a la Iglesia. Sólo viviendo y celebrando la Eucaristía, nuestro amor será universal y afianzamos nuestras raíces en el amor de Dios. Este amor hace que, en medio de nuestras inseguridades y temores, siempre podamos tener paciencia y confianza en Dios que nos salva. 

Nosotros también debemos manifestarlo a través del servicio a los demás, por eso la iglesia nos invita a pensar en la CARIDAD, en el amor al prójimo que Jesús nos enseñó en el signo del lavatorio de los pies. De aquí nació el mandamiento nuevo: “que os améis unos a otros como yo os he amado”. La novedad realmente es el modo de amar, como lo hizo Jesús: entregando su vida por los demás. Por eso, no podemos separar la Eucaristía del servicio a los demás. La Comunión y el amor hacia el prójimo son inseparables. 

Otro regalo que ese día nos hizo Dios es el sacerdocio, con Jesús mediando como sacerdote eterno entre Dios y nosotros. Hoy pedimos también por todos los sacerdotes, para que, como decía San Juan de Ávila: que los sacerdotes inviten a sentir a todos los cristianos el gusto por las cosas divinas y cuando alguien vea la vida ejemplar de un sacerdote, sienta deseos de acercarse a Dios. 

Pedimos a Dios que su amor se transparente en nosotros y nos llenemos de la fuente de la Eucaristía, donde Cristo nos ofrece su cuerpo y su sangre. Además, tenemos a la virgen María intercediendo por nosotros. 

Os invitamos a orar con el canto “Amando hasta el extremo” de Maite López.

El Jueves Santo ha terminado acompañando a Jesus en la HORA SANTA Jueves Santo 2021. Aquí os dejamos los textos, lecturas y cantos para orar junto a él. Como signo, cada persona ha dejado una rama seca sobre la palabra de Dios como signo de poda de aquello que no nos ayuda a crecer, de la muerte por la que hay que pasar para seguir unidos a la vid en lo importante, junto a Jesús.

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