AMOR GRATUITO

El primer domingo del tiempo ordinario nos trae la fiesta de la Trinidad. Es la figura que recoge el amor tan grande que Dios nos tiene.

Esto también lo pudimos experimentar el sábado en la Primera Comunión de 9 niños y niñas que nos regalaron sus sonrisas e ilusión en una celebración en la que pudieron acercarse un poco más a su amigo Jesús, ese que siempre les escucha y espera, y que por primera vez, se acercaron a recibirle con el corazón lleno de esperanza y entusiasmo. 

El grupo de adolescencia, quiso entregarles una planta a cada niño como signo de esa vida de fe que tiene que seguir cuidándose para que crezca y dé fruto. Las catequistas también les regalaron una cruces, símbolo de que Jesús ha resucitado por cada uno de nosotros y nos cuida junto al Padre. 

Qué difícil es a veces entender todo lo que se refiere a Dios, pero a pesar de ello, él intenta acercarnos sus misterios lo mejor posible. La Trinidad es un reflejo de una familia: Dios padre que crea, el Hijo que nos ha salvado y el Espíritu Santo que es el amor que surge entre ellos y tiene que ser derramado. 

A través de Jesús y de su entrega, todos nosotros somos también hijos de Dios y ahí podemos ver el amor que él nos tiene, como cualquier madre o padre que ama de manera gratuita e infinita a sus hijos, independientemente de cómo sean. Es un amor misterioso, sin límites y sobre todo, gratuito.

Nosotros también estamos llamados a amar de la misma manera que somos amados. Si lo hacemos así, estamos entregando nuestra vida. Estamos llamados a amarnos los unos a los otros como Dios nos ha amado porque esto es la consecuencia de sentirnos perdonados y cuidados por él.

Hoy nos podemos preguntar si estamos ofreciendo y regalando nuestra vida o guardándola para nosotros. Si la damos por los demás, es la única forma de que nos sintamos llenos y felices. Sólo la donación, entrega y oración, da sentido a nuestra vida y nos hace vivir felices. 

Esta fiesta nos invita a sanar nuestra relaciones con los demás, para evitar enfrentarnos y hacernos daño, con el propósito de dejarnos amar y amar como lo hace Dios. Esto también significa saber comulgar con las tristezas de los pobres, con los que sufren, sintiéndonos junto a ellos también desde el amor. 

Hoy le pedimos a Jesús que nos ayude a sentirnos parte de su familia; del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. 
Os dejamos la canción Fieles de Maite López.

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