BAUTIZADOS Y ENVIADOS

Hoy hemos celebrado la Jornada Mundial de las Misiones, el DOMUND, de la mano de Manolo, padre Blanco y muy querido en nuestra comunidad, y de Elena y Pedro, ministros laicales de la animación misionera.

Es un DOMUND especial que está dentro de este Mes Misionero Extraordinario de octubre de 2019, al que nos ha convocado el papa Francisco bajo el lema «Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo». Es un día de renovación del compromiso misionero de toda la Iglesia, pues todos nosotros estamos llamados a anunciar el Evangelio por todo el mundo.

Con el Evangelio, hoy Jesús nos hace dos invitaciones. La invitación a orar con perseverancia y confianza, y sin desánimo porque sabemos que todas nos nuestras súplicas llegan al corazón de Dios.  Y la invitación a trabajar por la justicia, como hacía aquella anciana que no podía quedarse quieta ni callada ante la injusticia que sufría. El protagonismo de esta parábola no lo tiene el juez injusto, sino la viuda que reclama justicia con perseverancia.

Manolo ha comenzado su testimonio con esta pregunta: ¿A qué nos compromete nuestro Bautismo? Ha compartido con nosotros que ahí está el origen de la misión.  El Bautismo nos injerta en Jesús y nos incorpora en una comunidad que nos envía a todos a ser misioneros, nos envía a salir de nosotros y nuestras comodidades. Ha compartido su experiencia en Mali y en la República del Congo, donde ha proclamado la buena noticia de Jesús y ha participado en muchos proyectos de desarrollo para mejorar la vida de las personas de allí. Él ha entendido a lo largo de tantos años fuera, que la misión sobre todo, es un diálogo con las personas de otras culturas y religiones, y precisamente a eso nos ha invitado, a tener una vida de diálogo.

Decía que un misionero no es un especialista en nada, es una persona que ha escuchado la llamada de Dios a salir y proclamar la Buena noticia de Jesús Resucitado. Y así hay personas, como él, Elena, Pedro, Laura y tantos misioneros que conocemos, que han sentido que esa llamada la tenían que concretar fuera de sus lugares de origen. Y todos estamos llamados a estar atentos a esta llamada, AQUÍ Y AHORA: a tomar conciencia que todos somos misioneros. Eso significa que estamos llamados a una vida de diálogo con todos los que tenemos cerca, especialmente con los que llegan  a nuestras ciudades porque han tenido que salir de sus tierras por la pobreza, la guerra y la violencia, a trabajar siempre por la justicia, a gritar y denunciar como la viuda y no mantenernos indiferentes, y a orar y suplicar sin desánimo. Porque estamos aquí para hacer un mundo mejor para todos. Eso fue lo que hizo Jesús, y si el Bautismo nos injerta en él, nuestra misión es la misma que la de él: ser testigos de la presencia de Dios con nuestra vida.

Sintiéndonos hermanos de toda la humanidad y, al mismo tiempo, responsables de una misión que debe llegar hasta el último rincón del mundo, nos hemos unido en la Oración de los fieles. Os las dejamos para seguir rezando por los misioneros y misioneras, y personas empobrecidas por la injusticia.

Os dejamos con la canción con la que hemos terminado la celebración: Gaudium (de Jesús Cabello).

Que esta semana seamos conscientes que somos testigos de algo grande, que sacia el corazón y se comparte.

Avisos:

  • Miércoles  23 19,00h: Presentación del Plan Diocesano Misionero en nuestra vicaria  por el Cardenal Osoro en la parroquia de la Presentación de Nuestra Señora
  • Viernes 25 a las 20.30h : Oración de Taizé en la Pª Nuestra Señora de Moratalaz

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