CAMPAMENTO 2020 HACIA LA TIERRA PROMETIDA CON MOISÉS. Día 4: CONFIANZA ¿CIEGA?

Moratalaz 13/07/2020

Cuarto día de campamento y ¡hemos ido a la montaña! Ha hecho un día precioso y hemos disfrutado mucho de la montaña. 

El día comenzó muy pronto para los más mayores. A las 7.00h cogieron el tren para ir a Cercedilla y desde allí fueron caminando hasta el Puerto de Navacerrada, haciendo parte del camino que el año pasado hicieron en ese volante tan especial para ellos.

Los pequeños también hicimos una marcha alrededor del puerto de Navacerrada, y luego nos juntamos allí para comer todos juntos. Qué bonito reencontrarnos y recibirnos unos a otros, solo habíamos pasado una mañana separados y ya nos echábamos de menos. Hizo un día precioso y después de tantos meses de confinamiento, estar en las montañas y poder mirar al horizonte lejano fue un regalo.

Después de comer tuvimos un Buenos días por la tarde y vimos que el pueblo de Israel empezaba su viaje a la Tierra Prometida. Por fin se liberaron de las cadenas y se pusieron en marcha. La primera dificultad que encontraron fue el Mar Rojo. Sintieron que Dios los acompañaba en ese paso tan difícil: para ellos el mar es signo de caos y sentían miedo al estar delante de él. Debió de ser muy difícil para ellos dar ese paso y ¡qué cerca debieron de sentir a Dios para fiarse de él!

Es lo que vivimos nosotros también. Cada día tenemos más claro que la historia del pueblo de Israel hacia la Tierra Prometida tiene mucho que ver con nosotros y nuestro campamento. Recorrer de nuevo aquel camino que fue tan difícil y poder releer la historia vivida fue muy importante. Jugar con los ojos tapados por vendas nos hizo pensar en lo que les pudo suponer cruzar el Mar Rojo sin saber lo que iba a pasar. 

Con todo esto vivido, recogimos el día con todo el campamento y luego en la reunión  de catequistas, dejando esas vendas que a veces nos impiden ver cómo será el siguiente paso en nuestra vida. Las dejamos a los pies de la cruz porque sentimos que Dios nos quita tantas veces esas vendas y nos permite caminar confiando en él.

¿Tenemos confianza “ciega” en Dios? No es una pregunta para responder rápidamente. Necesitamos ahondar en esa experiencia, descansando en él nuestros miedos y temores. Tenemos un lugar privilegiado en el campamento. La capilla de la parroquia se ha convertido en nuestro espacio para estar con el Señor, con signos de la experiencia del campamento que nos hacen conectar con la historia del Éxodo, que cada vez va siendo más nuestra historia. 

Mañana veremos qué le ocurre al pueblo de Israel. ¿Llegarán ya a la Tierra Prometida?

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