CAMPAMENTO 2020 HACIA LA TIERRA PROMETIDA CON MOISÉS, Día 5:MANÁ Y AGUA EN EL DESIERTO

Moratalaz 14/07/2020

Quinto día de campamento y hoy vamos al desierto.

Después de un merecido descanso después del día de montaña, nos reencontramos de nuevo a las 9.00h. Hoy con más ilusión si cabe que otros días, porque vamos a dormir juntos.

En el Buenos días hemos visto que el pueblo de Israel, guiados por Moisés y Aarón, tienen que atravesar el desierto. El libro del Éxodo nos cuenta que estuvieron en él cuarenta años.

La vida en el desierto debe de ser muy dura y empezaron a pasar hambre y sed, y se quejaron a Moisés y Aarón. Empezaron a echar de menos la comida y el agua de Zuutopía y la nostalgia les llevó casi a desear volver allí. Dios, ante la queja del pueblo que parecía que había olvidado todo lo que había hecho hasta ese momento, les regaló el maná y agua. Y volvieron a creer en él.

El Buenos días nos situó en el planteamiento del día:  ante lo que no entiendo o no me gusta, ¿vivo instalado en la queja o puedo tener una mirada de agradecimiento?

Comenzamos la mañana rellenando una “hoja de reclamaciones” del campamento y de nuestra vida. Es verdad que hay muchos motivos para quejarnos. En ocasiones la queja es el trampolín para poder movernos a ser parte del cambio de lo que no nos gusta, y otras veces que queda instalada (o mejor dicho, dejamos que se quede instalada en nuestros corazones) y vivimos en ella. 

Después hicimos un juego de pistas por Moratalaz y conocimos muchas cosas interesantes de nuestro barrio. Creemos que ya no vamos a mirar algunos sitios por los que hemos pasado un montón de veces. Y al terminar, nos esperaba “un maná” en la parroquia en forma de refrescos y aperitivo. ¡Qué bien nos supo!

Después de comer vimos el corto “Binta y la gran idea” y vimos lo que hace Binta, una niña de 5 años, con la realidad que le ha tocado vivir. Nos ayudó a entender que en nuestra vida, la queja constante hace nuestro corazón pequeño y nos aleja de los demás y la mirada agradecida hace grande nuestro corazón, ensancha nuestra mirada y nos acerca a los otros. Así lo compartimos en la celebración de la Eucaristía que tuvimos a las 19.30h con el resto de la comunidad. 

La Tribu de la Tierra (los mayores) tuvieron el regalo del oratorio y la del Cielo (los pequeños) un pequeño rato de oración en la capilla, y ese tiempo con Dios ha sido uno de los momentos más importantes del campamento. 

Después de la celebración, cogimos la cena y nos fuimos al Cerro del Tío Pío a ver atardecer y a cenar allí. Nos encantó la perspectiva de nuestra ciudad desde allí arriba y ver el espectáculo del sol escondiéndose. 

Terminamos el día con la velada, ¡cuánto las hemos echado de menos! Y luego a dormir juntos, bueno bastante separados… ya sabéis, para cuidarnos bien unos a otros.

Un día intenso y con muchísimos motivos para estar agradecidos.  Dios nos ha regalado este campamento y la oportunidad de viajar a la Tierra Prometida con esta comunidad.

Todavía sin comentarios.

Puedes escribir un comentario

NOTA: Los campos marcados con (*) son necesarios para poder escribir un comentario. Por favor, escribe datos reales, para que podamos ponernos en contacto contigo si fuera preciso. Gracias.