Celebración 50 años de sacerdocio de Celedonio.

Querido lector:
Soy como el Guadiana. Aparezco y desaparezco pero cuando aparezco es con intención de compartir contigo publicaciones que me piden colgar pero principalmente acontecimientos parroquiales vividos en primera persona. Vamos al grano:
Hoy hemos celebrado en la Eucaristía de 7 y media de la tarde los 50 años de sacerdocio de Celedonio, Cele para todos. 50 años de servicio como sacerdote.
Nos contó a grandes rasgos su pasado presente y un poco menos, su futuro.
Vino con Felipe en 2000 a nuestra parroquia procedente de San Valentín, si mal no recuerdo.
En acontecimientos como éstos, a uno le apetecería contar cosas que recuerda de su trayectoria vital con la persona que conmemora pero imagínate querido lector el tiempo que sería necesario si cada miembro de la celebración quisiera contar lo que vivió con Cele.
Yo que tengo la suerte de poder estar contigo, lector voy a compartir lo que recuerdo de Cele desde que le conocí.

Cele en mi vida.

El título puede parecer raro, pero, ¿cuántas personas pasan por nuestra vida dejando marcas más o menos profundas? Otras no dejan nada o, simplemente no somos conscientes de ello.
No hace falta esperar que la gente muera para hacer una semblanza.

Lo primero que recuerdo de Cele, son los abrazos que me daba cuando nos veíamos después de que nos conocimos.
Hay dos hitos en mi vida muy significativos en los que nuestro Cele tuvo un significado especial:
En el año 2001, mi suegro estaba muy grave con cáncer de pulmón y teníamos la intención de viajar. Mi mujer y yo intentábamos ver cómo podríamos irnos con seguridad contando con nuestra fe pero con miedo.
Decidí llamar a la parroquia a ver si podía compartir mi inquietud con alguno de los sacerdotes.
Fue Cele quien atendió el teléfono y al exponerle mi inquietud para viajar, le comenté que no sabía qué querría Dios, si deberíamos renunciar al viaje o hacerlo, que había personas que nos decían que nos fuéramos y que para volver siempre hay tiempo.
Cele me dijo algo que no he olvidado:
El soplo divino está en las conciencias de los demás también. Escúchalos. Yo también creo que te puedes ir.
Lo que recuerdo también es la serenidad y la calma con que me atendió.

En otra ocasión, cuando tuve que tener a mi madre en casa durante seis horribles meses, Cele también apareció para recorrer un trechito de mi vida conmigo.
Le contaba mi angustia cuando lo veía tras la Eucaristía. Él me dijo: Dios siempre nos da la fuerza para cada acontecimiento. No nos evita el sufrimiento pero nos da la fuerza para llevarlo adelante.
También recuerdo cuando presidía la reunión del grupo de visitas, cercano y sereno.
Querido lector: cuando hoy le he abrazado para darle la enhorabuena y felicitarle, han brotado estos recuerdos que aquí dejo como regalo. Éste pretende ser el regalo que se sume a los que hoy se le han hecho.
Solo me queda finalizar la publicación dando gracias por su sacerdocio. Dios es tan grande que nos lleva una vida conocerlo y aún así creo que no terminamos suelo decir.

Publicado por Carlos Canalejas para la web parroquial.

2 Respuestas a Celebración 50 años de sacerdocio de Celedonio.

  1. Me uno al precioso comentario que ha hecho Carlos para mí Cele también ha sido una persona y será muy importante siempre me ha transmitido mucha paz y con él aparte de las charlas que pueda haber tenido también en la confesión me deja una tranquilidad y una sensación de saber que Dios me ama y que siempre quiere lo bueno para mí doy las gracias a Dios por haberlo puesto también en mi vida.

  2. Me uno a la acción de gracias, y sólo añadiré una pincelada.
    Cuando Cele llegó yo aún formaba parte del grupo de acogida del despacho de Cáritas. Trabajábamos como podíamos, y con las enseñanzas que da la experiencia.
    Con Cele el despacho se renovó, nos dejó un aire nuevo, ideas no exploradas y toda su experiencia.
    Gracias por todo lo que aprendimos.

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