DOMINGO 11 DE NOVIEMBRE: Tanto amor en aquellas pocas monedas

Ese el mensaje fundamental que nos da Jesús en el  Evangelio de este domingo en el  Evangelio según San Marcos. 12,38-44.

En aquel tiempo enseñaba Jesús a la multitud y les decía: –¡Cuidado con los letrados y los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas con pretexto de largos rezos. Esos recibirán una sentencia más rigurosa.

Estando Jesús sentado enfrente del cepillo del templo, observaba a la gente que iba echando dinero; muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a sus discípulos, les dijo: –Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el cepillo más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.

Hemos observado dos escenas de gran contraste, y de fondo la pregunta a los discípulos y a cada uno de nosotros: ¿Cuánto amor ponemos?

Por un lado, los escribas centrados en el cumplimiento de la ley de Dios y que viven desde una “oración de repaso” de aquellos mandamientos que cumplen, mirándose a ellos mismos y al cielo. Felipe nos enseñó en la celebración el talit, el manto para la oración con el que se cubren los judíos, con sus nudos en las esquinas que les recuerdan sus 613 mandamientos. El talit nos recuerda dos cosas fundamentales: la ley de Dios que nos invita a amar a Dios y los hombres (las lecturas del fin de semana pasado) y el revestimiento de santidad de todos los hombres.

Y por otro lado, la viuda que entrega sus monedas. Hoy, esas dos monedas equivaldrían a 44 céntimos de euro. En esa cantidad tan pequeña y en esa mujer insignificante ante los ojos de la sociedad de ese momento (ser viuda entonces, era estar condenada a la pobreza), Jesús nos muestra la plenitud de lo que proclamaban los escribas. El amor y la santidad de quien ama en lo pequeño, entrega su vida, no se guarda nada para sí misma y confía.

Dos formas de vivir la fe: desde los nudos del cumplimiento o desde las monedas del Amor.

Os dejamos con el canto de la comunión: Yo creo en las promesas de Dios (Daniel Poli)

Todavía sin comentarios.

Puedes escribir un comentario

NOTA: Los campos marcados con (*) son necesarios para poder escribir un comentario. Por favor, escribe datos reales, para que podamos ponernos en contacto contigo si fuera preciso. Gracias.