DOMINGO 18 DE NOVIEMBRE: DESDE EL AMOR, NO DESDE EL TEMOR.

El evangelio de este fin de semana pasado no se entiende fácilmente, ya que las imágenes narradas pueden causar temor y angustia.

Lectura del santo Evangelio según San Marcos. 13,24 32.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -En aquellos días, después de una gran tribulación, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los ejércitos celestes temblarán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, del extremo de la tierra al extremo del cielo.

Aprended lo que os enseña la higuera: cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, sabéis que la primavera está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán. El día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.

Es un lenguaje apocalíptico y tiene un sentido de REVELACIÓN del amor de Dios en la humanidad. El desastre de los astros refleja bien cómo puede ser a veces nuestra vida cuando se ve oscurecida y tambaleada por las dificultades. El mensaje de hoy es de esperanza porque Dios siempre estará, y su promesa de amor se mantendrá siempre, porque Jesús llama a nuestra puerta y entrará en cuanto se la abramos.

El día y la hora nadie lo sabe. Otra frase que al ser leída desde el amor (y no desde el temor) nos invita es a vivir en profundidad nuestro presente, que será lo que anuncie el futuro como las yemas de la higuera anticipan el fruto. Un presente en el que Jesús sea quien sostenga nuestra vida y lo dejemos actuar en nuestro interior. Con amor, no con temor.

También hemos celebrado la II Jornada Mundial de los pobres, desde el lema “Este pobre gritó y el Señor lo escuchó”. El grito del sufrimiento y el dolor llega hasta Dios y él responde, como Jesús escuchó y respondió al ciego Bartimeo (como compartíamos hace unas semanas). Y nosotros, ¿escuchamos ese grito entre tanto ruido del mundo? Y nuestra mirada y respuesta, puede ser desde el amor o desde el temor y el rechazo. ¿Cómo queremos mirar y responder? Aquí os dejamos el Mensaje del Papa – II Jornada Mundial de los pobres

Que desde la promesa del amor de Dios que permanece y reconstruye siempre, podamos vivir el presente y acercarnos al que sufre desde el amor y no desde el temor. Así lo hemos cantado en la comunión.

Con Amor Eterno, de Ain Karem

 

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