Domingo 20 de enero, ¡LOS MILAGROS OCURREN!

Comenzamos el tiempo ordinario con la primera aparición de Jesús en una boda en Galilea. ¡Un inicio lleno de fiesta y alegría! Y en ese momento, ya vemos su primer «signo» (también lo podemos llamar «milagro»), con el que nos adelanta todo lo que vendrá después en su vida. Él transforma el agua que pongamos en vino de alegría que no termina. Sólo nos pide que pongamos «todo el agua que tenemos», que pongamos todos nuestros dones y no los guardemos para nosotros mismos.

María, atenta a lo que puede ocurrir si no hay vino y preocupada por los novios de la boda, se acerca a Jesús confiando en él. Con los ojos puestos en la necesidad que le rodea y en Jesús que podrá transformar lo que está ocurriendo.

No fácil entender esto de los «signos» o «milagros», así nos dicen los chicos y chicas del grupo de Adolescencia 2, que nos ayudaron en la Eucaristía del domingo a acercarnos al mensaje de Jesús en este domingo. Os dejamos parte de su reflexión:

Es difícil creer en los milagros, en nuestro día a día no vemos que se puedan producir… Lo que vemos son gestos, muchas veces pequeños, que hacen que algunas situaciones cambien. Sí, lo que creíamos que no podía pasar, sucede delante de nuestros ojos; pero no lo llamamos milagros.

El gesto de María de escuchar y pedir el favor a su hijo Jesús, hizo que aquella boda cambiara e hizo posible la fiesta. Así sentimos que nosotros podemos tener gestos, tal vez pequeños, que pueden dar lugar a cambios y hasta que se produzcan milagros:

Cambiar nuestro EGOÍSMO y pensar más en nosotros mismos sin importarnos el otro, y tener el gesto de EMPATIZAR con el que está a nuestro lado, ponernos en su lugar e intentar sentir lo que él siente. Tal vez entonces, cambie el mundo y sin darnos cuenta se produzca un milagro: que el otro y yo seamos felices.

Si somos capaces de cambiar nuestros PREJUICIOS y las opiniones de alguien formadas de manera anticipada, y tener el gesto de abrir nuestro corazón y ESCUCHARLO y pararnos a saber de él. Tal vez en ese momento, comience a cambiar el mundo y sin saber la razón se produzca un milagro: vivir como hermanos y siendo felices.

Si no nos dejamos llevar por la PEREZA, descuidando lo que hacemos, y ponemos toda nuestra ALEGRÍA en las cosas, al estudiar, al trabajar y en lo que decimos. Quizás en ese momento, se produzca un milagro: que los que están a nuestro alrededor se sientan más felices.

Hoy queremos descubrir que los milagros existen, y ocurrirán si abrimos los ojos a los gestos que hablan de Dios.

Este regalo nos hizo el grupo de Adolescencia. Con 13-14 años ya tienen una idea de cómo pueden cambiar el mundo y el milagro ocurre cuando ponen «su agua» para los demás. Y no hablan de cuando sean mayores, hablan de hacerlo posible hoy mismo.

Un cambio desde lo profundo, sin dejarse llevar por los hilos del mundo. Como dice la canción, Muéveme (Ixcis)

Y concluimos con los avisos para esta semana:

  • Estamos en la Semana de la Oración por la Unidad de los Cristianos
  • Jueves 24 de Enero 19.30h: Encuentro para compartir experiencia de Taizé (en los locales de la parroquia)
  • 30 – 31 marzo: Convivencia grupos de catequesis

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