Domingo 4 de Noviembre: SHEMÁ (ESCUCHA): DIOS ENCARNADO EN CRISTO, ES NUESTRO ÚNICO DIOS

Todavía resuenan estas palabras de la celebración del domingo.

Así lo dice Moisés en la primera lectura y con estas palabras contesta Jesús al fariseo en el Evangelio. En realidad, son palabras dirigidas a cada uno de nosotros.

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 12,28-34.

En aquel tiempo, un letrado se acercó a Jesús y le preguntó: -¿Qué mandamiento es el primero de todos?

Respondió Jesús: -El primero es: «Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser». El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». No hay mandamiento mayor que éstos.

El letrado replicó: -Muy bien, Maestro; tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios.

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: -No estás lejos del Reino de Dios. Y nadie se abrevió a hacerle más preguntas.

Ante la trampa de la pregunta del fariseo, Jesús deja claro que amar a Dios y amar al hermano van de la mano. No es un amor enfrentado al otro, es el mismo amor que se necesitan, se alimentan y se enriquecen. Jesús sólo contestó lo que vivía: tras el encuentro con el Padre salía al encuentro de los demás para amar, y tras amar a cuantos se encontraba, volvía al Padre.

En dos frases, la esencia de ser cristiano.

Amarás al Señor, tu Dios. A ese Dios que se encarna en Jesús, que quiere hacer Señor de nuestra vida para darle plenitud, no cargarla de exigencias y normas. Es un Dios que nos habla de Amor de Jesús, de su entrega y de su apuesta por los que menos tienen y son desde los ojos de nuestro mundo. Un mundo, que como en tiempos de Moisés, tienen otros ídolos que pueden atraernos y hacerse los señores de nuestra vida: dinero, placer, éxito, poder…

Amarás al prójimo como a ti mismo. La  bondad a la que somos llamados se muestra haciendo obras buenas, las que son fruto del Amor y salen de dentro, y no aquellas que buscan la perfección del cumplimiento de la norma. Ese Dios que amamos, nos ha amado primero, nos ha entregado a su hijo y nos llama a la unidad en él, que sólo es posible viviendo en el Amor, especialmente donde haya hermanos y hermanas sufriendo.

Ofrecer nuestra vida a Dios, es amarlo amando a los hermanos y dejando que sea el Señor de nuestra historia,  y así… ¡VIVIREMOS!

Os dejamos el canto “Muéveme” de Ixcís, que nos mueva siempre hacia Él y hacia los demás en un movimiento que no termine.

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