Dos testimonios en el día de la Infancia Misionera

Este domingo preparaban la celebración los integrantes del grupo Post Comunión y no era casualidad. Celebrábamos la Jornada de la Infancia Misionera y los niños y niñas de ese grupo, junto a sus catequistas,  prepararon la celebración, eligieron los cantos y nos regalaron la oportunidad de escuchar a Daniel y Daniela, dos testimonios de excepción de cómo ser misioneros con sólo 10 años. Sí, sí, los niños también son misioneros.

Empezamos la celebración con la canción Effetá (de la comunidad Iesu Communio) , toda una premonición sobre lo que íbamos a escuchar. Después de las lecturas, Felipe dio paso a los dos testimonios.

 

Primero compartió su experiencia Daniela: la comida del día de Navidad junto a su madre con los “Amigos de la calle” y de la mano de la comunidad de Sant’ Egidio. Nos contó como esa comida le había hecho pensar en cuanta suerte tenía y cuantas cosas tenía, incluso pensar en cómo sería vivir con menos cosas. Se encontró con otros niños en la comida, algunos de otros países, y había proponer que el año que viene se organizasen juegos para que pudieran jugar los niños y jóvenes que fueran a esa comida, y hacerse amigos más fácilmente.

Luego le tocó el turno a Daniel. Su experiencia misionera había sido volver a conectarse con el proyecto misionero de sus padres. En el año 2002,  Pedro y Elena, sus padres,  se fueron a Bolivia y vivieron 5 años en El Alto, pusieron en marcha el colegio de Educación Especial Mururata, y sobre todo, compartieron su vida con tanta gente boliviana muy querida por ellos y por nuestra comunidad . Allí nacieron sus hermanos, Pedro y María, y Daniel nació cuando la familia regresó a España. Aunque Dani no ha vivido en Bolivia, siente que esa vida que tuvo su familia antes que él naciera, también es suya y por eso decidió celebrar su Primera Comunión en El Alto, con la comunidad de Jesús Obrero, el padre Pepe, las hermanas y la gente de ese país, tan importantes en la historia de la familia Del Río Granado (más información aquí)

Al finalizar, Felipe nos recordó la invitación a hacernos misioneros porque cualquier de nosotros podía serlo. ¡Gracias Daniel y Daniela por contarnos vuestras experiencias e impulsar a los más pequeños de nuestra comunidad a ser misioneros!

1 respuesta a Dos testimonios en el día de la Infancia Misionera

  1. Veo con ilusión que esta página sigue teniendo vida. Es una pasada lo de los niños misioneros. Ello es debido a lo que se les va inculcando. Yo pienso que las misiones también están aquí. Cada día, individual o colectivamente tenemos misiones que cumplir.

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