EL MUNDO NECESITA PROFETAS

Hoy la liturgia del 4º domingo del tiempo ordinario nos invita a preguntarnos quién es Jesús para mí y a escuchar hoy su voz.

Jesús, tras su Bautismo, escucha la voz del Padre y recibe la fuerza del Espíritu, y entonces comienza su misión: ser profeta de esperanza, alegría y amor.

En el evangelio vemos el primer milagro de Jesús con una persona poseída. En tiempos de Jesús, la posesión por un espíritu simbolizaba cualquier enfermedad o dolencia física, emocional o del espíritu que impedía a los hombres y mujeres ser felices y vivir en plenitud. Hoy, la pandemia nos puede estar afectando también a esas tres esferas en cada uno de nosotros y en el mundo. Estamos viviendo la enfermedad y la muerte que provoca el virus, la soledad que viene de las medidas de aislamiento y las dudas de fe que nos hacen preguntarnos dónde está Dios. Y precisamente ahora, en este tiempo que estamos viviendo, es el momento y el lugar en el que todos estamos llamados a ser profetas de la esperanza, la alegría y el amor.

Ser profetas es anunciar con la vida lo que hemos vivido y hoy el Señor nos pregunta: ¿estás siendo profeta y estás transmitiendo la buena noticia de sentirnos hijos e hijas de Dios? En la Eucaristía, con el encuentro con la Palabra y la Comunidad, podemos escuchar su voz y renovar nuestra llamada a ser profeta. Hoy nos llama también la atención sobre la importancia de escuchar su Palabra, llevarla y actualizarla en nuestra vida para que nos sostenga, nos aliente y nos acompañe.

Jesús fue profeta sanando, acogiendo y perdonando. Así, hoy recibimos la invitación a ser “profetas – botiquín” y ser reflejo del Amor eterno del Padre, que camina a nuestro lado y sufre con nosotros lo que estamos viviendo. Nuestras palabras pueden ser “botiquín” o pueden dañar con los juicios, las condenas y la soberbia. Ser profetas – botiquín se traduce en palabras de ternura, cercanía y consuelo, en palabras de perdón y paciencia, en palabras de silencio que acojan al que está a nuestro lado, en gestos de acogida que estén libres de juicios y dureza. 

Os dejamos con la canción que nos ha acompañado en la comunión. Que esta semana podamos pedir juntos que no cambiemos su voz por nuestras palabras y entendamos que amar será nuestro sello.

Sé fiel, de Brotes de Olivo

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