EL NIÑO QUE NACIÓ EN BELÉN ES LA LUZ, LA SABIDURÍA Y LA PALABRA

El domingo 5 de enero es el segundo domingo de Navidad. Parece que queda un poco perdido entre tanta celebración, pero seguimos celebrando el gran misterio de la Navidad.

El sábado 4 tuvimos la suerte de escuchar y pensar sobre lo que estos días nos enseñan: acercarnos al niño Dios para ofrecerle lo que cada uno tenemos, igual que los pastores y los Reyes Magos, que le llevaron sus regalos, lo que tenían, lo que valían y sus propios dones. Eso es lo único que nos pide Dios, ofrecernos a nosotros mismos. Esto lo vivimos gracias a la continuación del Auto sacramental que nos ofrecieron los chicos y chicas que próximamente se confirmarán y algunos más pequeños, y que comenzaron en la misa del Gallo en Nochebuena.

Gracias chicos, por ofrecernos a todos vuestro tiempo, ilusión, alegría, dones y vuestro buen hacer, ¡qué suerte tenemos de poder contar con vosotros!

En las lecturas de este domingo, se nos invita a volver a mirar la cueva de Belén donde nació en completa sencillez, pero siendo luz para el mundo.

El Evangelio es el mismo que escuchábamos en Navidad para poder mirar de nuevo el portal de Belén para ver el niño Dios que ha venido a salvarnos. Nos enseña 3 símbolos que nos recuerda quién es ese Niño: la sabiduría, la luz y la palabra.

La sabiduría de Dios es la que nos permite descubrir que Él acampa en medio de su pueblo. No es saber mucho, es conocer a Dios y su misterio. Es el don que Dios da para poder conocerle y nosotros sólo podemos conseguirlo a través de Jesús. No es la sabiduría de la que habla nuestro mundo, es la del niño que nace en Belén y la que nos invita a mirar al mundo con ojos de niño, porque quien no se haga como niño, no entrará en el reino de los cielos.

La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la recibieron. En medio de las tinieblas brilla la luz que es Cristo. En estos días hay muchas luces de Navidad en las calles, comercios y casas, pero estas luces son efímeras y sólo adornan pero no iluminan. El mundo sigue en tinieblas por el pecado de la violencia, envidias, recelos… pero aun así, nace Dios como una luz que ilumina y que podemos encontrar dentro de cada uno de nosotros.

La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. La palabra es otra imagen de Cristo. En el antiguo testamento Dios habló a través de escritos y profetas, pero ahora se ha hecho carne para recordar la creación entera y es una palabra de salvación que habita en nosotros.

Se nos invita a escuchar a Dios en su palabra, aprender de su sabiduría y dejarse guiar por su luz. Dios está con nosotros y nos guía.

Hemos pedido en la oración de los fieles por todos los que vivimos esta Navidad, por los enfermos, por nuestros amigos de la calle y para que sepamos servirnos unos a otros.

Os dejamos con la canción Vine a alabar a Dios, que escuchamos al comienzo de la celebración

Avisos:

  • Lunes 6 de enero: Eucaristías 12,30h y 19,30h
  • Domingo 12 de enero: comienzan de nuevo los grupos de catequesis

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