ESCUCHA, RESPONDE, CAMINA (la crónica completa)

Día 3: 22/7/2018. Día en Llanes y llegada a Benia de Onís

Éste fue uno de los días más tranquilos. Nos despertamos y superando los inconvenientes de la falta de luz y de agua caliente, nos vestimos y preparamos para desayunar juntos en el patio. Después, sacamos nuestros libros del peregrino y rezamos Laudes juntos…¡350 personas cantando y rezando a la vez!

Teníamos la mañana libre, así que decidimos dar un paseo por Llanes, comprar unas patatas y un refresco y bajar a la playa. Allí tuvimos una pequeña reunión en la que compartimos cómo íbamos situándonos de cara a esta peregrinación. Algunos habían entrado rápidamente en la dinámica de oración, a otros les costaba un poco más, y todos coincidíamos en que el ambiente de la peregrinación era lo que más nos gustaba: la  alegría de ser cristianos y además jóvenes nos parecía muy especial.

Cuando acabamos la reunión salimos disparados hacia la playa donde nos estuvimos bañando y saltando de alguna roca, ¡lo pasamos genial! Después nos duchamos en la playa y fuimos a la parroquia de Llanes donde a las 13:30 celebramos la Eucaristía. Cuando terminó fuimos al colegio y recogimos la comida, algunos se quedaron en el patio pero nosotros nos fuimos a un parque donde comimos juntos y nos echamos la siesta. A las 17:30 cargamos los autobuses y nos dirigimos a Benia de Onís, en cuyo polideportivo dormimos esa noche. El polideportivo no tenía paredes y solo contábamos con 4 baños portátiles para… ¡toda la deleju! Eso sí que fue una aventura. Nos duchamos y cenamos juntos, ese día tocaba manzana de postre. Había sido un día tranquilo y de mucho disfrutar, pero todavía quedaba lo mejor: a las 23:00h teníamos vigilia en la parroquia del pueblo. La vigilia era una adoración a la cruz donde a través de las canciones uno iba entrando en oración y se podía ir acercando de rodillas a adorar la cruz. Nos sentamos en el suelo y esperamos a que la vigilia empezara. Entonces, justo a nuestro lado, se sentó PJ (Pedro J. Lamata), el delegado de juventud, un hombre que transmite el amor de Dios con su sonrisa. Pues bien, ahí estábamos cantando con PJ al lado, haciendo segundas voces y sonriendo al cielo, y con el coro tocando canciones preciosas de adoración (algunas las conocíamos y otras las aprendimos). En este escenario es imposible no tener el corazón encogido, mirar a la cruz sintiéndonos tremendamente amados y dar gracias por tanta entrega.

Con los sentimientos todavía a flor de piel, acabamos la vigilia y volvimos al polideportivo. Había sido un día muy divertido y muy emocionante. Nos metimos en el saco y nos dormimos en seguida.

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