ESCUCHA, RESPONDE, CAMINA

Ésta es la invitación que la Deleju (Delegación Episcopal de Infancia y Juventud) lanzó a los jóvenes de Madrid para este verano, con la propuesta de peregrinación a Covadonga, Liébana y Santiago del 20 al 30 de julio. Y los jóvenes de La Natividad, el grupo de Confirmación, dijeron SÍ a la llamada a  Escuchar, responder y caminar, en una aventura que comenzaba a los pocos días de terminar nuestro campamento en La Vecilla. Tras vivir la experiencia de La Alegría de creer en el Resucitado, salieron a vivir la experiencia del camino más allá de las fronteras de nuestra comunidad.

Algunos datos: se juntaron más de 300 jóvenes, recorrieron más de 100 Km en peregrinación (y la primera hora de cada uno de los días en silencio), 11 días de viaje … si bien lo más importante es la frase que lo resume todo es: ¡Dios ha estado grande con nosotros!

Algunos de los momentos más destacados:

“En Santo Toribio de Liébana, por la tarde tuvimos nuestra primera catequesis por grupos. Para ello nos mezclaron a todos y fue un acierto porque compartimos nuestras inquietudes y nuestra fe con jóvenes de otras parroquias. El tema de esta primera catequesis fue la ESCUCHA, y en ella compartíamos lo importante que es hacer silencio para dejar un hueco a Dios.  Después de celebrar  la Eucaristía, y tuvimos la oportunidad de ver y besar el Lignum Crucis (el trozo más grande de la cruz de Cristo, el brazo izquierdo). También se bendijo  la cruz que presidía nuestra marcha a través del contacto con la reliquia.”

“Teníamos la mañana libre, así que decidimos dar un paseo por Llanes, comprar unas patatas y un refresco y bajar a la playa. Allí tuvimos una pequeña reunión en la que compartimos cómo íbamos situándonos de cara a esta peregrinación. Algunos habían entrado rápidamente en la dinámica de oración, a otros les costaba un poco más, y todos coincidíamos en que el ambiente de la peregrinación era lo que más nos gustaba: la alegría de ser cristianos y además jóvenes nos parecía muy especial.”

“Había sido un día tranquilo y de mucho disfrutar, pero todavía quedaba lo mejor: a las 23:00h teníamos vigilia en la parroquia de Benia de Onís. La vigilia era una adoración a la cruz donde a través de las canciones uno iba entrando en oración y se podía ir acercando de rodillas a adorar la cruz. Nos sentamos en el suelo y esperamos a que la vigilia empezara. Entonces, justo a nuestro lado, se sentó PJ (Pedro J. Lamata), el delegado de juventud, un hombre que transmite el amor de Dios con su sonrisa. Pues bien, ahí estábamos cantando con PJ al lado, haciendo segundas voces y sonriendo al cielo, y con el coro tocando canciones preciosas de adoración (algunas las conocíamos y otras las aprendimos). En este escenario es imposible no tener el corazón encogido, mirar a la cruz sintiéndonos tremendamente amados y dar gracias por tanta entrega.”

“En Padrón, después de comer y una pequeña siesta, tuvimos la última reunión por grupos interparroquiales. El lema de este día es CAMINAR. Comenzamos la reunión compartiendo cómo nos encontramos en ese momento con Dios. Viendo las respuestas, es increíble ver cómo El Señor va actuando con cada uno de nosotros, y más sorprendente aún, es ver cómo, gracias a la peregrinación y al ambiente comunitario que hay, muchos jóvenes van recuperando la Fe o sienten, cada vez, más a Dios en sus vidas. Se nos hizo la pregunta de cómo trasladar esto a Madrid y cuáles eran nuestros objetivos o deseos con la vuelta a casa. La respuesta general fue: «Ojalá dure muchísimo lo que hemos sentido estos días y que Dios se mantenga en nuestros corazones cada día, caminando con nosotros».  Cuando terminamos, nos despedimos de aquellos grupos con los que habíamos compartido tantas inquietudes (¡nos supo a poco!) y nos dirigimos hacia la Iglesia de Santiago dónde se encuentra el Perón, lugar al que según nos cuenta la tradición jacobea fue amarrada la barca que traía los restos del Apóstol Santiago.”

“La llegada (a Santiago de Compostela) fue emocionante. Llenábamos las calles de un lado a otro, y la plaza del Obradoiro estaba repleta de la alegría que desprendíamos. No parábamos de cantar, bailar, abrazarnos… era precioso ver que por fin estábamos allí y lo habíamos vivido en comunidad, dispuestos a todo con un mismo fin.”

“Esta vez el madrugar no iba seguido de una larga caminata, sino que se nos invitaba a una misa celebrada por el Obispo D. Carlos Osoro en una parroquia muy cerquita de nuestro alojamiento, la Parroquia de San Fernando. Aunque pesara el cansancio, fue un gesto de amor su invitación a todos los jóvenes a seguir creciendo en nuestra fe.

Seguido de esta Eucaristía, todos nos preguntábamos como iba a ser el siguiente momento: una catequesis de más de 300 personas juntas. Fue una catequesis de escucha en la que se trataba el tema de la caridad y en la que tuvimos la oportunidad de aprender de distintos testimonios que nos dieron cuatro personas involucradas en acciones sociales. De nuevo, nos sentíamos llamados a cuestionarnos esto de la vocación que tanto peso ha tenido en nuestro camino.”

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