¡FELICIDADES COMUNIDAD DE LA NATIVIDAD!

Hemos celebrado el pasado fin de semana la festividad de la Natividad de María, que da nombre a nuestra comunidad. En el triduo hemos celebrado la vida y la presencia del Señor en nuestra comunidad, pidiendo a María que nos muestre el camino que nos lleve a Jesús en este curso 2019-2020 que comienza.

En la celebración del viernes se nos regaló un Vía Crucis de María, un texto precioso con el que pudimos contemplar a María viviendo las alegrías y las dificultades de su vida desde la confianza en Dios. En la celebración del sábado encendimos las 7 velas del Lucernario mozárabe. Después de Jesús, María es la que mejor ha sabido ser luz para nuestro mundo y así, al encender cada vela, le pedimos a ella que nos iluminara para ser luz en medio de nuestro mundo.

En la homilía del domingo, D. Jesús Vidal (obispo auxiliar de Madrid que presidió la celebración) nos dejó unas palabras muy valiosas para cada uno de nosotros y para nuestra comunidad. Nos invitó a mirar la sencillez y pequeñez de María, a descubrir que sólo desde ahí pudo expresar “Hágase” y dejar que el Espíritu Santo pudiera actuar y transformar su vida. Ella, que dio a luz a Jesús, fue quien trajo La Luz al mundo, y a eso mismo estamos llamados todos. A hacer posible que Jesús nazca en nuestro mundo, en la comunidad, en nuestras familias, lugares de trabajo y estudio… Todos estamos llamados a “dar a luz a Jesús”.

Y para esa llamada, nos dio tres claves:

  1. La FORTALEZA en el Amor, que sólo es posible vivirla desde nuestra debilidad y fragilidad que permiten que el Amor nos invada y nos impulse. No es la fortaleza del mundo que se basa en el poder, la imposición y la violencia, es la fortaleza de quien se siente amado. Es el Amor que convence.
  2. La ACOGIDA de una comunidad que reagrupa a los dispersos, que es espacio donde todos caben y pueden ser escuchados sin ser juzgados. Nos invitaba a ser lugar de puertas abiertas, que sale al encuentro de los que están cerca y los que acercan, que se enriquece con la presencia de todos, porque si todos somos valiosos para Dios, ¿cómo no sentir que son valiosos e importantes quienes están cerca y así hacérselo sentir?
  3. Ser CONSTRUCTORES DE PAZ. Es la única forma de hacer posible el cuidado de nuestro mundo que es la casa común que Dios nos regala y de quienes viven en él. En medio de conflictos, dificultades, diferencias, heridas y dolores de múltiples orígenes (y aquí nos dejó claro que esto es para todos, no sólo para los países en guerra), el único camino es la Paz. Y a todos nos surge la resistencia por creer que es una misión demasiado grande para mí. Y sí, para mí solo o sola, claro que es imposible. Él nos indicaba que el camino, como lo vivió María, es dejar que el Espíritu nos dé esa paz interior que nos capacite para ser constructores de paz en el mundo.

Y terminó recordándonos las palabras del Papa Francisco: “¡NO TENGÁIS MIEDO!”  La misión a la que somos llamados cada uno y como comunidad sólo podremos acogerla y hacerla posible si, como en María, dejamos que el Espíritu nos guíe. Sólo él nos quitará el miedo que nos bloquea y nos llevará a mirar lejos.

Después compartimos y ofrecimos la vida que se nos había regalado este verano:

1.- el campamento en Navas de Ríofrío

2.- la experiencia de los adultos en San Pedro de Cardeña

3.- el grupo de Confirmación en el monasterio de las Agustinas de la Conversión en Sotillo de la Adrada

4. las familias en Taize

Con profundo agradecimiento por el paso de Dios por nuestras vidas y nuestra comunidad, recibimos este gran impulso para comenzar el nuevo curso. Así lo expresamos con el canto Gracias, de Brotes de Olivo (versión del coro de la Nati)

¡FELIZ INICIO DE CURSO!

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