GRACIAS, GERMÁN

Anoche terminamos la jornada del Domund con la triste noticia del fallecimiento de nuestro querido amigo Germán Arconada.  «Me chifla la vida y África», así empezaba un artículo que escribió hace tiempo. Un hombre con dos grandes amores: la vida, entregada a los demás, y África. 

Querido German, ayer 18 de octubre, día del DOMUND, escuchábamos y orábamos con el lema «Aquí estoy, envíame». Nos parece increíble que justo ese día haya sido tu momento de partir hacia el Padre. Has llevado toda una vida de entrega, de envío, una vida que hacía verdad ese lema “aquí estoy» en tu África querida, especialmente en Burundi. Allí, con los más pobres, tu gente de pies descalzos y de gran sonrisa. Siempre preocupado por ellos, por mejorar su vida, con esa energía desbordante que te caracterizó siempre.

GRACIAS por todo. Por lo que compartiste aquí y allí, por ser testigo de que nunca hay que perder la esperanza, porque la esperanza viene de Dios y Dios siempre está a nuestro lado. Gracias por acercarnos a África y haber despertado ese gusanillo en muchos de nosotros. Gracias por tantas reuniones de liturgia compartidas en la parroquia hace ya unos cuantos años y las de estos últimos. Gracias por habernos llevado siempre en tu corazón, a los de “La Nati”, como siempre decías. Gracias por habernos acogido en tu tierra, por mostrarnos sus tesoros, sus gentes… Gracias por haber respondido a su llamada sin ninguna restricción y por haber sido tan fiel, siempre, en Bujumbura, en Gitega, en Tenga, en tiempo de guerra, en tiempo de la reconciliación o en los campos de refugiados… Gracias por habernos permitido llegar hasta allí en el centro de salud, el puente sobre el río, los tejados de las casas, el pozo, que hablan de un amor hasta el extremo por las personas de esa tierra. Gracias por regalarnos tu testimonio en tantas Eucaristías en Moratalaz, con los niños, jóvenes, familias y toda la gente de la comunidad. Gracias, Germán.

A tu invitación constante a ir a conocer aquel rincón del mundo, algunos dijeron que sí y estas son sus palabras hoy.

Hoy me vienen a la cabeza las tardes que pasamos en Gitega hace dos años, cuando después de cenar nos sentábamos a comer unos cacahuetes en el “rincón de la felicidad”, y repasábamos el día vivido y programábamos el siguiente. Otra vez, mil gracias por tu acogida, por tu interés y el empeño que pusiste en que lo conociéramos todo, lo sintiéramos todo y lo viviéramos todo. Gracias por hacernos parte de la comunidad de los Padres Blancos de Gitega, que tanto nos impresionaron. Gracias por las eucaristías diarias en francés a las 6,30 de la mañana, por el trabajo comunitario con los jóvenes y las oraciones en “las casas de los pobres”. Gracias por tu empeño en mejorar los caminos para que la gente pudiera caminar de un lado a otro con más facilidad, o por las fuentes construidas para que pudieran acceder al agua. Gracias por las eucaristías del domingo en las que lloré de emoción al sentir a tanta gente orando, bailando y alabando a Dios. Gracias por tu acogida, porque acoger de verdad, cambia la vida de la gente.

Y, por último, gracias por recordarnos lo importante que es que las cosas que hagamos hablen de Dios, porque Él es el mejor don que podemos ofrecer a los hombres y mujeres de este mundo. Así nos lo dijo tantas veces:

El mejor don que podemos ofrecer a los hombres y mujeres de este mundo es Dios: si conociéramos a Dios, este mundo sería más hermoso, más bondadoso y fraterno. La primera parte y más larga de mi vida misionera ha sido dar importancia a hacer cosas… Desde luego que voy a seguir haciendo cosas. Pero deseo que las cosas que hago hablen de Dios. Mucha gente quiere ver en el misionero a un miembro de una ONG o un buen promotor de desarrollo. A mi lado veo gente muy pobre, pero estimo que les he dado muy poco, si no les ayudo a entender la bondad de Dios.

Recordamos hoy las palabras llenas de sencillez y hondura que nos regaló en el 10º aniversario de Embarrados:

Y así se despedía en uno de sus últimos correos: Sé que vuestra generosidad siempre está unida a vuestra oración y compromiso por los pobres. Para mi, siempre habéis sido un recuerdo y un estímulo en mi vocación. Un fuerte abrazo agradecido y continuad recordándome en vuestras oraciones. Y si alguien se decide a venir a Burundi, os esperaré con los brazos abiertos y mi casa será la vuestra.

Gracias por todo, Germán. Gracias por enseñarnos a amar la vida y África. Dejas huella en el corazón de quienes somos Embarrados y la Nati, estás siempre con nosotros. Sigue acompañándonos desde la casa del Padre y que nos llegue su luz, su fe, su esperanza y alegría que tanto necesitamos ahora. Hasta siempre querido Germán. Descansa en Paz.

4 Respuestas a GRACIAS, GERMÁN

  1. Son emocionantes las fotos. Buen viaje a la nueva misión celeste.

  2. Qué bonito recuerdo de Germán todo lo hemos vivido en su compañía y Felipe cuando fuiste allí también no lo hiciste vivir. Gracias por tu vida Geman descansa en la casa del Padre.

  3. Hoy día de Todos los Santos quiero dar mi más profundo pésame por el fallecimiento del P. Germán Arconada a toda la comunidad de La Natividad de Nuestra Señora compartiendo asi mi gran dolor ,Me enteré el día 30 por casualidad.Gracias por aceptar estás palabras
    Que Dios les bendiga

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