GRACIAS POR 2019. FELIZ 2020

Hoy comienza un nuevo tiempo, el tiempo que se nos abre ante el nuevo año que comienza. Días de nuevo de encuentros familiares, compras y de compartir grandes deseos. Y también han sido de días de mirar con agradecimiento a Dios por lo vivido y lo que está por vivir. El lunes 30 compartimos la última oración comunitaria del año, poniendo ante el niño Jesús y ante la cruz aquello que había sido luz durante el año y todo aquello que todavía necesitaba ser iluminado desde el amor y la ternura de Dios.

Nos dispuso para celebrar la Eucaristía del día 31 de diciembre, en la que se nos regaló esta reflexión:

“Hoy se cierra un volumen más del libro de tu vida. En enero, cuando comenzaste este libro, podías escribir en el todo lo que quisieras: amor, odio, aventuras, rencores, trabajos, amistades… Podías, pero hoy ya no puedes. El libro ya está impreso y no admite cambios. Ha quedado bien, puedes estar seguro, pese a que tal vez hubo páginas que te costaron lágrimas al escribirlas. Ya no importa, ahora es el momento para disfrutar releyendo estos 365 días que Dios te regaló.

Dedica unos momentos de esta última noche del año a recordar. Hojea tu libro. Mira para atrás, recorre sus páginas en tu memoria y date el gusto de verte a ti mismo en esta aventura que termina hoy. Lee otra vez aquellas páginas del año en que pusiste tu mejor estilo y que te proporcionaron tantas satisfacciones. Lee también aquellas otras que nunca quisieras haber escrito, pero no te detengas demasiado en ellas, ni pienses en arrancarlas, ya no se puede, más bien piensa que te pueden ser muy útiles al escribir el libro que empezarás mañana. Y quédate tranquilo, el amor anulará con el tiempo todas las páginas negras de tu vida.

Al leer tu libro con calma, ríe, llora, mírate, suspira, recuerda a tanta gente con la que has tratado este año… cuántos escenarios, cuantas decisiones… Este libro que hoy se hace viejo lo has escrito sobre la superficie inmensa y movediza del mundo y es, sin duda, un drama apasionante en el que el primer personaje eres tú. Tú en escena con Dios, con los demás hombres, con todo lo que significa la vida. En él hay hermosos trazos de ti mismo y que muchas personas han apreciado y agradecido. Pero es un libro misterioso, secreto, porque su mayor parte, tal vez la más interesante, no puede leerla más que Dios y tú. Con el tiempo muchas páginas de este libro quedarán en el olvido incluso para ti, aunque sin dejar de influir en lo que eres y serás.

Por eso al leer tu libro hoy, hazlo con Dios, reza sobre tu viejo libro: dale las gracias. Vivir es un gran don y ser agradecido es la clave para que cada día que pasamos por esta vida sea realmente feliz”

Y con el agradecimiento y la confianza de que Dios recorrerá con nosotros el nuevo tiempo que empieza, con todo lo que nos toque vivir a cada uno y como comunidad, hicimos juntos este Canto a la cotidianeidad. Un deseo profundo de VIVIR con intensidad lo cotidiano, que es con lo que construiremos el año que comienza.

CANTO A LA COTIDIANIDAD

Quiero cantar y reconocer a todos los que en el anonimato hacen posible, cada día, de manera discreta, la convivencia y la paz.

Quiero cantar a quienes hacen del lugar doméstico un espacio cálido, atractivo y dulcifican la intemperie del frío, de la soledad, del paro, de la violencia y el desamor.

Pincha aquí para seguir leyendo la oración, así como las otras dos que se compartieron durante la celebración.

Y así hemos dado hoy la bienvenida al nuevo año, en este 1 de enero Fiesta de Santa María madre de Dios y en la 53ª Jornada Mundial de la Paz. En la celebración, se nos ha invitado a volver a mirar la esencia de la Navidad: que Dios se hace uno como nosotros “divinizando” nuestra humanidad en ese niño acostado en un pesebre. Un regalo que es para todos los días de nuestra vida, los días difíciles y los días de esplendor, TODOS LOS DÍAS DE NUESTRA VIDA. ES UN REGALO PARA SIEMPRE.

Este regalo de Navidad va vinculado a la Paz, la que los ángeles anunciaron a los pastores. La lectura de Números (6,22-27) de hoy nos invita a esta experiencia de la paz con estas tres dimensiones:

  • Paz personal, ese dominio de uno mismo, que en muchas ocasiones nos cuesta por falta de armonía interior, malos sentimientos, resentimientos o prejuicios. Para afrontar este reto, es importante sabernos amados por Dios y acudir a Él humildemente cada vez que lo necesitemos
  • Paz en nuestra familia y nuestro ambiente, que muchas veces no cuidamos por exceso de confianza y por eso, el deseo de poner más Amor en nuestras relaciones
  • Paz en nuestra sociedad y en el mundo. Aunque ahora mismo existe mucha crispación en el mundo, podemos  partir de la paz interior y familiar para trabajar por ella junto con personas que entregan su vida por la paz y siempre confiando en el apoyo de Dios.

Y aprovechando la festividad de hoy, que mejor forma que acudiendo a María para reforzar esa confianza en Dios, ella que se dejó inundar por la Gracia de Dios. Entre tantos villancicos cantados estos días, hoy hemos cantado “Nada nos separará del amor de Dios”, como deseo profundo de sentirlo en nuestro corazón cada día.

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