¡GRACIAS!

Esta semana hemos podido ver un gran milagro hecho realidad a través de cada uno de vosotros y por ello, os damos las ¡GRACIAS DE TODO CORAZÓN!

Como sabéis, teníamos la Operación Kilo para recoger alimentos no perecederos que irán a las  familias que se atienden en el despacho de Cáritas de nuestra parroquia.

¡La cantidad de kilos recogidos ha superado todas las expectativas!

Además, también se ha recogido una enorme suma de dinero que se destinará a la ayuda de dichas familias para comprar alimentos frescos y podremos enviar parte del dinero a Cáritas de La Palma, al Hogar Creamos en Cochabamba (Bolivia), a las misioneras de María Inmaculada Siervas de las Obreras que atienden un hogar para niños de la calle y madres adolescentes en Choloma (Honduras), a la parroquia destruida de donde viene Olivier y a Embarrados.

Pero el milagro no ha quedado ahí, sino que se ha ampliado para poder recoger alimentos para repartir la comida de Navidad en nuestra querida Comunidad de San Egidio. Por la situación en la que estamos, no podrán celebrar la comida de Navidad todos juntos en algunas iglesias como se venía haciendo; pero sí que prepararán lotes individuales con comida especial que repartirán a cada uno de los amigos de la calle para que ellos también tengan un poco de alegría en medio de sus difíciles vidas.

En nuestra parroquia se ha recogido embutido, queso y multitud de regalos que también se repartirán junto con los lotes.

¡Gracias a la Comunidad de Sant Egidio, por contar con nosotros en su gran labor!

Os queremos dar las gracias también a cada uno de vosotros, porque habéis hecho posible que estas personas puedan sonreír al recoger estos productos, tanto en el despacho de Cáritas como desde la Comunidad de Sant Egidio. Con ellos aportamos un poquito de tranquilidad en algún hogar, algo de alegría y la esperanza de que, pase lo que pase, tendremos el apoyo de otros hermanos que puedan ponerse en marcha para acompañar al que más lo necesita, aunque sea con pequeños gestos de amor. 

En este milagro vemos la mano de un Dios que cuida a los más necesitados, más desvalidos y más invisibles de nuestra sociedad, y ha hecho posible que ellos sientan la compañía de Dios para poder celebrar el Nacimiento de Jesús con alegría. 

Todos hemos aportado algo, porque como dice el Papa Francisco: los gestos de amor, hasta los más «ocultos y cotidianos», son «pequeñas cosas», pero que «cambian la historia, porque abren la puerta, abren la ventana a la luz de Jesús».

¡GRACIAS A TODOS!

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