Hágase tu Voluntad: Inmaculada Concepción

Ayer comenzamos la celebración con la invitación en la monición de entrada a darnos cuenta como el Belén va evolucionando. Y es que ya estaba el Ángel que nos recordaba la festividad que celebramos, la Solemnidad de la Inmaculada Concepción la Virgen María (patrona de España) que prevalece sobre el 2º Domingo de Adviento, de ahí las lecturas de este domingo y que hayamos cantado el Gloria (que en Adviento no se canta).

Las lecturas de este domingo comenzaron recordándonos el pecado de Adán y Eva, que rompieron su relación con Dios, con su creador, al dejarse llevar por la soberbia y el deseo de ser dioses. Incapaces de reconocer su fallo y pequeñez, dejaron de agradecer el don de la vida y la libertad que les había dado Dios. Estas situaciones son fáciles también de reconocer en cada uno y en nuestro mundo. Si bien Dios no se conforma con la desobediencia del ser humano, y por eso toma de nuevo la iniciativa y quiere hacer uno más entre nosotros. Si por el pecado de una mujer, Eva, entró el pecado en el mundo, por la confianza de otra mujer, María que dijo Sí, entró en el mundo el Salvador Jesucristo. La fiesta de ayer nos recuerda que María fue preservada de este pecado original.

La historia de María es la de una mujer sencilla y como nosotros que supo acoger la alegría de haber sido escogida por Dios. Su respuesta inicial a la misión de ser la madre del hijo de Dios fue poner en duda su capacidad: “¿cómo será eso?, ¿cómo será si yo no tengo nada, si no puedo ser madre, si no sé nada?” La importancia del diálogo del ángel y María que hizo posible la historia de salvación fue que María acogió la invitación del ángel a dejar que Dios lo hiciera posible y a dejarse guiar y llenar del Espíritu Santo. Mirando a María, estamos invitados a acoger los planes de Dios con gozo y alegría. Muchas veces esos planes podrán romper nuestros proyectos y lo que nosotros tenemos pensado o nos ha dado seguridad hasta este momento, como le ocurrió a ella. Cuestionarnos “¿cómo será posible? o “¿seré yo capaz?” nos acerca a la primera mujer que, sin estar libre de dudas y temores, fue dócil al Espíritu para poder hacer lo que Dios tenía soñado para ella, igual que sueña para cada uno de nosotros un proyecto de vida, paz y salvación.  Seguro que nos cuesta saber lo que Dios quiere para nosotros cuando nos falta silencio, sencillez, humildad para interpretar los signos de la presencia de Dios en nuestra vida. Siempre estamos pensando en lo que tenemos que hacer, sobre todo en estos tiempos cercanos a Navidad en los que tantas cosas nos distraen para preparar nuestros corazones en este tiempo de Adviento.

Y mirando a María, también podemos escuchar como Dios también nos va diciendo a cada uno de nosotros “déjate guiar y llenar por mí” y sentir que Él es el que lo hace todo, a pesar de cómo somos y de lo que nos empeñamos en ir en contra de sus planes. Porque Él no se cansa de venir a nosotros, de proponernos su proyecto de felicidad. María dejó que fuera el Espíritu quien lo hiciera posible cuando exclamó “Hágase”. Ya no serían ella y sus fuerzas y sus capacidades las que harían posible el plan de Dios. El SÍ de María fue un “sí” a dejarse hacer por el Espíritu, no a ser ella la protagonista del plan ni a hacer ella misma lo que Dios le proponía.

Nuestro corazón se llena de Esperanza al mirar este diálogo de María, porque en ella y su “sí” vemos cumplidas las promesas de Dios. En esta segunda semana de Adviento, podemos pedirle a María que nos concede gracia ante Dios, que nos ayude a ser sencillos y humildes para poner nuestra confianza en Él y en su Palabra. Entonces nosotros también podremos entonces decir: “Hágase en mi según tu Palabra”. Y las promesas de Dios también se cumplirán en nosotros.

En la oración de fieles pedimos a Dios que nos hiciera estar atentos a las necesidades del mundo, de la comunidad y de los que tenemos cerca. Felipe nos invitó a orar por la Cumbre del Cambio Climático que se está celebrando en Madrid estos días. Nos recordó que el regalo de la vida y la libertad incluye el cuidado de nuestra Casa Común, nuestro mundo. Para el cristiano esto no es opcional, es una necesidad y obligación; es un don que se nos ha regalado y que debemos cuidar viviendo con sencillez y en armonía con todo lo que nos rodea.

Os dejamos con la canción que nos propuso el coro en la comunión. Que nos pueda acompañar esta semana para seguir diciéndose “Hágase” en la vida de cada uno y en la de la comunidad.

AVISOS PARA LAS PRÓXIMAS SEMANAS:

  • Celebración del sacramento de la Reconciliación: miércoles 11 diciembre a las 20.00h. Os dejamos un Examen de conciencia para los más pequeños, para que podáis mirarlo con ellos en casa.
  • Operación kilo: jueves 12 diciembre de 17.00h a 20.00h
  • Envío de los agentes de pastoral: Domingo 15 diciembre a las 11.00h
  • Mercadillo solidario de Cáritas y Embarrados: domingos 15 y 22 diciembre de 11.00h a 14.00h
  • Festival de villancicos con los grupos de catequesis: 22 de diciembre a las 13.15h en el templo.

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