LA MISIÓN ESTÁ CERCA

Hoy domingo, Jornada de la Infancia Misionera, hemos comenzado de nuevo los grupos de catequesis y retomado las celebraciones de 10, 11 y 12.30h.  Comenzamos el Tiempo Ordinario con el Evangelio de la llamada de los discípulos, con una celebración preparada por uno de los grupos de confirmación. Ahí comenzó su historia de fe, que como la de cada uno de nosotros, podríamos resumir en tres palabras: llamada, escucha y respuesta.

El Señor siempre nos llama, aunque no siempre somos conscientes porque no es fácil escuchar su llamada entre tantos ruidos y llamadas. Como nosotros, Samuel y los discípulos necesitaron ayuda y la mediación de otras personas  para identificar la voz de Dios. En no pocas ocasiones, necesitamos que alguien nos amplifique la llamada de Dios. Que alguien nos la transmita con un altavoz, como el que usamos en los campamentos para poder llamar o acudir a las cosas importantes.

Jesús se vuelve y nos mira a los ojos a cada uno y nos pregunta hoy: ¿Qué buscáis? En nuestra respuesta de búsqueda de felicidad y plenitud, al ponernos en camino hacia él, se produce el encuentro al que somos llamados. Ese encuentro, en los discìpulos es tan importante que se les queda grabada la hora en la memoria y en el corazón. ¿Cuándo fue tu último encuentro con él?

Tras el encuentro, la vida de los discípulos se transforma. Tanto, que a Simón le cambia el nombre y desde ese momento, es Pedro. Un nombre que tiene que ver con su nueva misión: ser piedra (Pedro significa piedra) sobre la que se construirá la Iglesia de Jesús. El encuentro con él nos cambia el corazón y nos hace personas nuevas. Y esa nueva vida lleva implícita una misión en el mundo.

De la misión en el mundo, nos han hablado hoy los dos grupos de Confirmación en esta Jornada de la Infancia Misionera. Así compartían con nosotros los más jóvenes de nuestra comunidad: 

Este año, durante el adviento, nuestros grupos fue invitados a colaborar con la operación kilo de la parroquia y con la preparación de la comida y los regalos de la comida de Navidad de  Sant´ Egidio, tras expresar durante la cuarentena nuestro interés en acercarnos a la comunidad, a los que sufren y a los que necesitan ayuda. 

La experiencia en Sant’ Egidio nos tocó a todos el corazón. Normalmente piensas que ayudar está fuera de tu alcance, que no puedes hacer demasiado, que bastante tienes con tus cosas. Y ese día salimos de allí sabiendo que sesenta personas iban a tener una comida especial, de Navidad, porque habíamos dedicado la mañana a hacer bocadillos y preparar regalos. Salimos de allí sabiendo que éramos parte del cambio, parte de un grupo más grande de personas que trabajan por cambiar las situaciones de sufrimiento. Continuamente surgen oportunidades para acercarte a situaciones que están muy cerca, aquí en Madrid, aquí en el barrio, y que a la vez son muy distintas a lo que vivimos normalmente. Aceptar la invitación de ayudar a estas personas para quienes la nevada no ha sido una alegría, sino perder su casa, para quienes la Navidad podría no ser una fiesta, y acabar así nuestro adviento fue darnos cuenta de que Dios, en esta Navidad tan diferente, estaba naciendo cada vez que hacíamos un bocadillo y que acabábamos un paquete.

Hoy es el día de la Infancia Misionera. Queremos invitaros a todos a mirar alrededor y ver quién, cerca de ti, necesita tu ayuda, tu escucha, tu apoyo. Porque la misión está muy cerca: es abrirte a los demás, acercarte a los demás, aceptar la invitación a ser misionero. Hacer gestos muy pequeños que tienen repercusiones muy grandes. Sin ir más lejos, también lo es limpiar el patio de la parroquia para que hoy podamos caminar más seguros, como algunos hicieron ayer. 

Como signo, hemos atado cuerdas que comenzaron siendo muy pequeñas. La primera se unió a la cruz y la siguiente a ésta y ahora todas juntas unen a toda la comunidad con Jesús. Toda la comunidad estaba representada en esas cuerdas unidas y los más jóvenes nos han invitado a hacerla más larga en gestos de cariño, de ayuda, acercándonos a los demás, cada uno en su misión personal.

Jesús nos llama por nuestro nombre para que nos encontremos con él y con el corazón nuevo, salgamos al mundo a llevar esa cuerda que se ancla en Jesús y que puede cambiar nuestro mundo. Que nos haga Fieles, de Maite López, a esa llamada, como dice la canción que hemos cantado en la comunión:

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