LA NOCHE DE REYES

Seguro que, para muchos, estas navidades han sido un poco distintas de lo
habitual, aunque la pandemia nos lleva intentando acostumbrar a los cambios inesperados casi dos años, sigue siendo difícil que los planes no salgan como esperamos. Lo que a veces se nos olvida, es que la primera navidad estuvo llena de imprevistos, y que en medio de todos ellos llegó Jesús como un regalo.
Esta noche del 5 de enero aún tenemos una celebración más por delante, otra oportunidad de descubrir el misterio de regalar y agradecer como nos lo cuenta el Evangelio. Nos encantaría poder compartir un rato juntos, y por eso os queremos regalar esta pequeña catequesis, con el relato de la noche de Reyes y unas preguntas que os ayuden a descubrir y compartir la magia de esta noche, a conocer cómo debió de ser y renovarlo hoy.
De parte de todo el equipo de catequistas: FELICES REYES

LA NOCHE DE REYES: Evangelio según Lucas 4:14-22

Unos días después del nacimiento de Jesús, seguían María y José en el portal, aprendiendo a cuidar de ese bebé recién nacido con lo poco que tenían. Una tarde cuando ya se había puesto el sol, llamaron a una de las grandes puertas de madera, y uno tras otro entraron al portal tres hombres, cada uno distinto del anterior, adornados con telas, algunas joyas y otros objetos que María y José no habían visto nunca.
El primero que había entrado, saludando a la familia con una inclinación,
comenzó a explicar que venían de un viaje muy largo desde oriente guiados por una estrella, porque se les había anunciado que encontrarían al Hijo de Dios recién nacido en un portal. Al principio, María y José se quedaron muy
sorprendidos con la visita, pero en seguida José hizo hueco para que los magos se pudieran sentar, mientras que María, con el niño en brazos, se lo presentó llena de alegría. Hablaron durante mucho rato, los magos contaron cómo se habían encontrado en el camino y cómo llegando hasta el portal se habían llegado a hacer grandes amigos. Entonces de entre sus ropas y sus bolsas, cada uno sacó una caja, en la primera había oro, en la segunda, incienso y en la tercera mirra. Cada uno había traído un regalo de su tierra para el Dios niño y su familia, que emocionados no dejaban de agradecerlo.
En ese momento, volvieron a llamar, y entró un pastorcito adolescente cargado con lana y un queso, con mucha vergüenza, dijo que un ángel les había anunciado el nacimiento de Jesús y traía un regalo para el niño. José se levantó en seguida y cariñoso le preguntó todos los detalles de su camino hasta allí, de su familia y su trabajo, y toda la vergüenza del principio se fue transformando en alegría de sentirse escuchado en ese portalito en el que El niño no le quitaba los ojos de encima.

Mientras hablaban, oyeron que alguien se acercaba discutiendo, cuando entró al portal un matrimonio mayor que traía leña y una botella de vino, explicando que ellos también habían recibido el anuncio de que había nacido Jesús. Costó entender lo que decían, porque no dejaban de interrumpirse el uno al otro, enfadados por no haberse puesto de acuerdo en qué traer. Sin embargo, cuando acabaron la discusión, se dieron cuenta de que con su leña habían encendido un fuego en medio de todos y cariñosa, María les dio las gracias por haber traído un vino que compartir juntos. Con la acogida del regalo, el matrimonio se sentó en el círculo y dados de la mano se miraron en silencio para agradecer la idea
que había tenido el otro.
Siguió la noche y entró una lavandera con telas con las que pudieron cambiar los trapos que cubrían a Jesús, y mientras María guardaba los viejos, el niño se cogió fuerte de la manita de la mujer que le había regalado sus telas, y con ese gesto de bebé, la lavandera sintió su trabajo y su regalo como lo más valioso del mundo.
Cuando el niño se fue quedando dormido, los invitados, viendo que era hora de irse ayudaron a recoger y acostar a Jesús, todos agradecidos y en silencio. Era un misterio cómo todos habían entrado en aquel portal para llevar un regalo y acababan la noche siendo ellos los que se daban cuenta de que en la visita a esa familia pequeña habían conseguido una nueva amistad, una conversación profunda, se habían sentido escuchados, les habían dado la oportunidad de reconciliarse, los habían mirado con cariño de verdad…
Todos volvieron a sus casas emocionados después de haber conocido a Jesús, decididos a contar lo que habían visto y oído, llenos de ganas de compartir esa experiencia de regalar y recibir regalos, tan distinta a la que estaban acostumbrados.

PREGUNTAS PARA COMPARTIR:
1. ¿Qué pasaba en la historia? ¿Cómo fue la noche de Reyes de Jesús?
2. ¿Con que personaje te identificas?
3. ¿Qué sientes que se te ha regalado a ti estas navidades?
4. ¿Qué regalo le llevarías tu al niño?
5. ¿Qué vas a hacer con los regalos que has recibido?
6. ¿Saber reconocer los regalos que Jesús pone en tu vida?

UNA CANCIÓN PARA CELEBRAR: Hakuna Group Music – Hoy en Belén.

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