LECTIO DIVINA – CICLO A – ADVIENTO DOMINGO II

Lectura del libro de Isaías. 11, 1-10

Lectio: composición gráfica utilizando los motivos principales de la vidriera de la parroquia de la Natividad de Nuestra Señora en Moratalaz, MadridEn aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago.
Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y entendimiento, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor del Señor.
Lo inspirará el temor del Señor.
No juzgará por apariencias ni sentenciará de oídas; juzgará a los pobres con justicia, sentenciará con rectitud a los sencillos de la tierra; pero golpeará al violento con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios hará morir al malvado.
La justicia será ceñidor de su cintura, y la lealtad, cinturón de sus caderas.
Habitará el lobo con el cordero, el leopardo se tumbará con el cabrito, el ternero y el león pacerán juntos: un muchacho será su pastor.
La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león como el buey, comerá paja.
El niño de pecho retoza junto al escondrijo de la serpiente, y el recién destetado extiende la mano hacia la madriguera del áspid.
Nadie causará daño ni estrago por todo mi monte santo: porque está lleno el país del conocimiento del Señor, como las aguas colman el mar.
Aquel día, la raíz de Jesé será elevada como enseña de los pueblos: se volverán hacia ella las naciones y será gloriosa su morada.

Salmo 71, 1bc-2, 7-8, 12-13. 17

R./ Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente

Dios mío, confía tu juicio al rey
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.

En sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R./

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R./

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R./

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos. 15,4-9

Hermanos:
Todo lo que se escribió en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, a fin de que a través de nuestra paciencia y del consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza.
Que el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener entre vosotros los mismos sentimientos, según Cristo Jesús; de este modo, unánimes, a una voz, glorificaréis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
Por eso, acogeos mutuamente, como Cristo os acogió para gloria de Dios. Es decir, Cristo se hizo servidor de la circuncisión en atención a la fidelidad de Dios, para llevar a cumplimiento las promesas hechas a los patriarcas y, en cuanto a los gentiles, para que glorifiquen a Dios por su misericordia; como está escrito:
«Por esto te alabaré entre los gentiles y cantaré para tu nombre».

Lectura del santo evangelio según san Mateo. 3,1-12.

Por aquellos días, Juan el Bautista se presentó en el desierto de Judea predicando:

-«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».

Este es el que anunció el profeta Isaías, diciendo:

«Voz del que grita en el desierto:
«Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos»».

Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.

Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y de la comarca del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.

Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo:

– «¡Raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente?

Dad el fruto que pide la conversión.

Y no os hagáis ilusiones, pensando: «Tenemos por padre a Abrahán», pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras.

Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será talado y echado al fuego.

Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo y no merezco ni llevarle las sandalias.

Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.

Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga».

Juan Bautista anuncia con fuerza y con tintes de juicio final la venida del Señor. El que llega con Jesús es Dios mismo con su Reino, y hay que cambiar. Pero no debe ser por miedo a un castigo, sino porque el Señor en persona trae un tiempo de plenitud. El Reino de los Cielos, tal como aseguran el salmista y el profeta Isaías, conlleva un periodo de justicia y paz, donde todos, sobre todo los últimos, tendrán una oportunidad de felicidad. El Mesías investido con el Espíritu de Dios, hará lo que no han sido capaces de llevar a cabo los reyes en Israel. En este inicio de Adviento, como exhorta Pablo, fiémonos de la Palabra de Dios y mantengámonos firmes en la esperanza.

COMPRENDER EL TEXTO:

Si el evangelio del domingo pasado, al inicio del Adviento, nos urgía mantenernos vigilantes y preparados, hoy nos invita a la conversión y al cambio ante el Señor que viene. Para ello nos recuerda, con un texto del evangelio de Mateo, que el tiempo definitivo está ya próximo.

Durante el Adviento nos preparamos para la venida del Mesías. A esa llegada debía disponerse el pueblo de Israel. Toda esa espera y preparación se condensa, en el evangelio de este domingo, en la figura de Juan el Bautista. Todos los evangelios hablan de él, y relacionan los comienzos de la actividad de Jesús con su predicación y con su bautismo. Mateo es el que lo presenta con rasgos más cristianos, subrayando la continuidad entre ambos personajes. Hoy es el Bautista el que aparentemente toma el centro de la escena, se presenta con su estilo de vida y con sus palabras, e invita a dirigir la mirada hacia el más fuerte que viene detrás de él.

Según Mateo, tanto Juan como Jesús y los apóstoles anuncian la llegada del Reino de Dios con las mismas palabras. Pero el Reinado de Dios anunciado por el Bautista es diferente al de Jesús y los apóstoles, como muestran los diferentes bautismos que llevan a cabo. En una primera parte (Mt 3,1-6) el evangelista resume el mensaje y describe su misión, que tienen un marcado tinte escatológico, referente al tiempo final y definitivo. Juan aparece, con su predicación penitencial, como el profeta de un juicio definitivo e inminente.

En la segunda parte del pasaje de hoy (Mt 3,7-10), el Bautista pronuncia unas palabras muy duras para los fariseos y saduceos. Les recrimina por pensar que actuando así tienen un salvoconducto ante el juicio definitivo. Su bautismo no se podía quedar en un simple rito. Ésa es la tentación que denuncia Juan en los fariseos y saduceos, que se creían perfectos hijos de Abrahán por ser miembros de un pueblo o por defender doctrinas sobre Dios sin implicaciones vitales. La purificación externa del bautismo, pues, tenía que llevar aparejado un estilo de vida conforme a la voluntad de Dios. Para mostrar en qué consiste esa auténtica conversión utiliza la imagen del árbol que debe dar frutos. Su vitalidad se prueba por los frutos que da. Pero se trata de unos árboles que no tienen otra oportunidad. El hacha está esperando por si no dan frutos.

Las palabras finales (Mt 3,11-12) se refieren a Jesús y explican cómo Juan prepara el camino al Señor, insistiendo también en las diferencias entre ambos. La conversión aparece de nuevo aquí como un requisito para poder recibir a Jesús. Para ello se repiten algunas imágenes parecidas a las que el Bautista ha dirigido a los fariseos y saduceos. Se refieren, lo mismo que el fuego, al juicio que tendrá lugar al final de los tiempos. Pero también aparece la diferente concepción del Reinado de Dios por parte de Jesús, manifestada en el bautismo que es la puerta de acceso a ese Reinado. El bautismo de Juan es un rito que expresa la conversión ante el juicio, mientras que el de Jesús es de Espíritu Santo y fuego, imágenes que indican la incorporación activa a la misión de la Iglesia.

Las tres partes en las que se divide el evangelio de hoy hablan de la necesidad de una conversión que se manifiesta en obras. Éste es el principal mensaje del evangelista.

ACTUALIZAMOS:
Las palabras del Bautista cobran actualidad en Adviento: “arrepentíos”, “preparad el camino”. De nuevo resuenan hoy con fuerza y nos invitan a convertirnos, a cambiar de mentalidad, a redescubrir nuestra condición de bautizados.

 

  1. “Voz que grita en el desierto”
    ¿Cómo puedo ser una voz que anuncie buenas noticias en medio de mi ambiente?
  2. “Dad frutos que prueben vuestra conversión”
    ¿Qué frutos estoy dando en este momento de mi vida para que mi voz sea creíble y el Reino siga llegando?
  3. “Tiene en su mano el bieldo y va a aventar su parva”
    ¿Qué motivos de esperanza genera en mí el hecho de que Jesús va a ser el juez?

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