Los amigos de Jesús en la Natividad

“Sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido”. Así nos cuenta Juan la culminación del amor de Jesús con sus amigos aquella noche: un amor que llega hasta el final, hasta el extremo, hasta el fondo. Y en esa clave de amor sin límites, empieza la celebración de Jueves Santo de 2019, desde la invitación a dejarnos amar.

Desde el coro, en un rincón, se puede ver la sencillez del altar, el Cristo tranquilo y las flores que acompañan la celebración del Jueves Santo. La iglesia se va llenando de personas que van dando calor y rodeando la Mesa del Señor, que ahora se encuentra adelantada para quedar entre y junto a nosotros. En la bienvenida se nos dice que hoy Cristo nos va a demostrar que Dios nos quiere “a raudales” y que ha querido dejarnos dos momentos inseparables: la institución de la Eucaristía y el lavatorio de pies, que hace indivisible el amor de Dios y el servicio a los demás.

El canto de entrada es alegre, “Vine a alabar a Dios” y se escucha con tal fuerza, que no deja lugar a dudas de que estamos celebrando un momento importante.

La Liturgia de la Palabra es también hoy especial porque recorre varios momentos en el que Dios ha ayudado, salvado y acompañado a su pueblo y así llegamos a la Pascua, tal y como lo vivieron en su día los amigos de Jesús y al momento del lavatorio.

Mientras cantamos “No me habéis vosotros elegido” van subiendo al cenáculo los 12 amigos de Jesús que este año Él mismo ha elegido en representación de todos y de todo lo que somos: ternura, pequeñez, frescura, dolor, ayuda, familia, fortaleza y fe. Todo eso y mucho más va sentándose con respeto a lo que va a ocurrir y todos los demás los acompañamos cantando y sintiéndonos allí, con la voz un poco entrecortada por la emoción.

 

Mientras se realiza la Lectura de Juan escenificada, Felipe lava los pies a Doris y después llega a Pedro, que se niega hasta que comprende que necesita sentirse lavado y besado por Jesús para ser a su vez su siervo y su amigo. Con el beso en el alma y el “haz tú lo mismo” de Jesús, el servicio se convierte en alegría y forma de vida y de camino.  Después, suben al cenáculo personas significativas que van lavando los pies al resto de los amigos de Jesús mientras cantamos “Sigue habiendo tantos pies que lavar”.

En la homilía, Felipe nos recuerda que en el Cenáculo junto a Jesús estuvieron sus amigos, los que no entendían nada, pero le acompañaron a pesar de todo porque querían y sentían que necesitaban estar junto a Él para cambiar, renovarse y seguir adelante. Hoy quizás nos pasa a nosotros lo mismo y nos comenta que hay una aplicación de móvil que permite mezclar 2 caras para sacar una nueva. De una forma parecida podríamos hacer la prueba de mezclar nuestra cara con la de Cristo, para sacar una persona renovada, cambiada por Cristo y por lo que ha realizado hoy en nosotros.

Estamos todos invitados a lavar los pies de nuestros hermanos, a servirles, y no solo a los que nos quieren o son buenos, a todos, porque allí también estuvieron Judas el traidor, Pedro que le negaría, Juan y Andrés que quisieron ser los primeros; pero Jesús se los lavó a todos ellos.

Hoy me quedo con la pregunta que Jesús les hizo a sus amigos “¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? (…) os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis”.

Tras la Comunión, llega un momento precioso en el que se nota que estamos todos tocados por Dios, el momento de la Reserva Eucarística. Hacemos unos minutos de adoración cantando “Adoramus te Domine” y después, Felipe con la Reserva, seguido de los doce, hace  una procesión hacia el sagrario mientras cantamos “Cantemos al amor de los amoresa capela, fuerte y con emoción. Todo el coro hemos podido levantarnos también para seguir la procesión, para cantar muy alto que Dios hoy nos ama “a raudales”.

Al volver del Sagrario, los doce amigos de Jesús rodean el altar con doce panes en sus manos para ser bendecidos. Un trocito de estos panes, será llevado a las personas que no han podido venir por enfermedad o impedimento y que, a pesar de todo, han estado muy cerca de nosotros en la celebración.

Por eso, al acabar la Eucaristía, nos hemos acercado a sus casas para llevarles el pan bendecido y la Comunión si lo necesitan y llevar el “haz tú lo mismo” a todo aquel que lo necesite.

 

Por la noche nos reunimos de nuevo para seguir acompañando a Jesús en la oración. Tras una celebración llena de gestos, era el momento de seguir empapándonos del Amor de quién entrega la vida y ahondando en la invitación a vivir desde el amor y la ternura.

 

Aquí JUEVES SANTO_HORA SANTA 2019 os dejamos el esquema completo de la oración, y terminamos esta entrada como lo hicimos durante la oración cantando “Dios es ternura”,

con la invitación a seguir amando como él y sin temor. Sólo así podremos hoy mirar la culminación del amor en la Cruz.

 

 

2 Respuestas a Los amigos de Jesús en la Natividad

  1. Gracias por los envíos de las celebraciones, pero especialmente este de ayer, Jueves Santo, me ha impresionado por su profundidad y sencillez. Hace dos años que no puedo asistir a los Oficios y recuerdo con agradecimiento la visita del Padre Felipe el Jueves Santo pasado que me trajo al Señor a casa. Este año estoy viviendo mi propia pasión con mi marido en una residencia, ya bastante deteriorado , aunque hemos podido asistir a los Oficios que, como cada domingo , nos proporciona la residencia.
    A todos los hermanos, empezando por los sacerdotes, mi agradecimiento y el deseo de una GRAN RESURRECCIÓN. Cristo está vivo y actuante. Un abrazo. Margarita.

    • Muchas gracias, la verdad es que esa es la intención con la que las personas que hacemos posible estas entradas, acercar lo vivido en las celebraciones a los que no pueden venir y facilitar que lo tengamos presente durante la semana a los que hemos tenido la suerte de poder ir
      Un abrazo
      Equipo de Comunicación

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