¿Qué queréis? El Bautismo

El pasado 4 de febrero fue un día de fiesta en la comunidad: 6 niños se unían a la familia de los cristianos en el sacramento del Bautismo. Fue una celebración especial, puesto que 5 de ellos pertenecen al grupo de 3º de catequesis, el grupo que se prepara para celebrar su Primera Comunión en el mes de mayo. Si rica es la experiencia de los padres y madres que regalan a sus hijos el bautismo, rica es también la que hemos vivido con estos 5 miembros de la comunidad. Y ha sido una celebración especial porque han sido ellos mismos, a sus 9-10 años, los que han decido iniciar esta aventura de ser amigos de Jesús y pertenecer a esta gran familia de la comunidad cristiana. Por eso, Felipe no preguntó en esta ocasión a sus padres y madres “¿qué le pedís a la Iglesia?”, sino que se lo preguntó directamente a ellos. “Marko, Keira, Mercedes, Vicente y Ainara: ¿qué pedís?” Y cada uno contestó (con una sonrisilla y algo nerviosos): “El Bautismo”.

Todos vinieron acompañados por sus padres y padrinos. Y además, tuvieron un acompañamiento extra: el resto del grupo de 3º catequesis, quienes además, renovaron su Bautizo. Entre todos, prepararon la celebración de ese domingo, pensaron juntos en lo que les preocupaba y las personas y situaciones del mundo por las que querían pedir a Dios, y también nos explicaron al resto de la comunidad dos de los signos del rito del Bautismo: el agua y la luz.

Para explicar el signo del agua, presentaron unas plantas que habían cuidado durante la semana: el domingo anterior cada uno recibió una semilla (una lenteja) sobre un algodón empapado en agua (como el bautismo nos empapa de fe), que tras irla regando a diario en su casa se había ido transformando en una planta, que aún siendo pequeña, iba cargada de vida y que además ganaba más fuerza al juntarse con las plantas del resto del grupo en un único recipiente. Es el agua del Bautismo que nos transforma, nos da vida y nos convierte en personas nuevas.

 

Y el signo de la luz, nos lo explicaron con unos dibujos de unos girasoles, unos miraban al sol y estaban llenos de color y mirando hacia arriba, mientras que otros que no miraban al sol estaban arrugados, sin color y mirando al suelo. Es la luz que recibimos en el Bautismo, que se transmite por medio de la Comunidad cristiana, que viene de Cristo (así se indica a los padres y padrinos cuando se les entrega el símbolo de la vela “Recibid la luz de Cristo”), y que ilumina nuestra vida con la alegría de sentirnos hijos de Dios.

 

se puede transmitir por medio de la comunidad y añadiría cristiana, pero la luz viene de Cristo: “Recibid la luz de Cristo” se dice al entregarla a los padres y padrinos.

Así siguen dando pasos nuestro grupo de 3º. Ha sido una fiesta para las familias y para toda la comunidad.

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