SAN PEDRO DE CARDEÑA: HACIA LA TIERRA PROMETIDA CON MOISÉS

2ª experiencia del verano. San Pedro de Cardeña. 17-22 julio 2020

La segunda experiencia de monasterio este año surge entre dudas y temores. Dudas de si se puede, cómo se puede, qué medidas de seguridad…. y también con la esperanza del reencuentro en el que van a faltar abrazos y besos, lo que creemos que es la cercanía humana, cuando sólo son expresiones de esa cercanía mostrada en el contacto corporal.
También surgía la duda de cómo en el monasterio iban a mantener las medidas de seguridad ante los dos enemigos que nos han acompañado durante el verano, y que aún continúan, el virus y el miedo.

Nos acompañaban tanto el Pastor de la Comunidad como el itinerario que siguió el campamento: “Hacia la tierra prometida con Moisés”. En este itinerario fuimos reflexionando:

*La llamada. Reconocer esclavitudes, liberarnos, no nosotros solos, sino con la libertad de Dios, quien nos capacita.
*Capacitación de Dios. Los “Aarones”. Testigos y compañeros a nuestro lado. Descubrimos nuestros testigos y cómo somos llamados también a ser acompañantes de otros.
*¿Quién tiene el poder en la pandemia? Reflexionando sobre las plagas de Egipto, descubrimos al hombre débil ante el poder de la Naturaleza y lo desconocido. Podemos abandonar al no tener respuestas, o continuar en la esperanza de Dios que transforma nuestra vida, y el único con poder de transformarnos. Con poder para permitirnos conocer su fidelidad en nuestra indigencia e incluso, en nuestra infidelidad.
*Confianza ¿ciega? Desde su fidelidad surge nuestra confianza, no ya en que las cosas vayan a ir como nos gustaría, sino la confianza de sabernos acompañados y amados por Dios, aún sin más certezas. Sólo la certeza de estar siempre acompañados por Él. En la incertidumbre, en el fracaso y también en la alegría y el éxito.
*Maná y agua en el desierto. Aún así surgen quejas, protestas, porque el viaje sigue, el día a día continúa, como el viaje del pueblo de Israel en el desierto. Cosas que no nos gustan, de nosotros, de otros…. Las quejas nos desvían del agradecimiento, es cierto, hay cosas incómodas, que no gustan…¿pero somos capaces de ampliar el horizonte y ver TODO? Si somos capaces de abrir los ojos veremos, al igual que El pueblo de Israel descubrió el Maná y La samaritana el agua viva, que nosotros seremos capaces de descubrir la mano de Dios en nuestra vida con muchas cosas por las que dar gracias. En este punto surge la Comunidad, los compañeros de camino, la Comunidad de San Pedro de Cardeña (atentos, cuidándonos y cuidándose, acompañándonos en la oración, oración que continúan todos los días poniendo al pueblo de Dios en sus manos). Desde el agradecimiento a todo eso, el horizonte se amplía y se vislumbra la Tierra Prometida
*Llegando a la Tierra Prometida. Diez mejores maneras de amar. Dios recuerda que sólo Él libra de la esclavitud, y entrega los 10 mandamientos, unas reglas a seguir. Mal vamos, ¿A quién le gusta seguir reglas, mandatos…? ¿Una nueva esclavitud? Sin embargo Dios no plantea una nueva esclavitud, plantea una nueva libertad en la que todos somos su pueblo. Un pueblo frágil, en el que todos somos necesarios para que funcione, desde el nosotros, desde más allá de nuestros ombligos, preocupaciones, tristezas, incluso más allá de nuestras alegrías o risas.

Desde ese “nosotros” se nos invita a construir, más allá de dudas, de miedo, la Comunidad; comenzando por reconstruirnos cada uno de nosotros apoyados en la Fidelidad y Compromiso de Dios con cada uno de nosotros. Cuidándonos y cuidando a todos, respetando y escuchando, unidos por el Único que puede Unir, Cuidar, y ser Fiel.
Ojalá percibamos su Fidelidad, cuidado y deseo de una Comunidad Fiel, cuidada y cuidándose, mirándolo y siguiéndolo.

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