Segundo domingo de Cuaresma 2019: Vivir desde la Oración

Segunda domingo de Cuaresma y segunda invitación: LA ORACIÓN.

El domingo pasado, el grupo de 2º y 3º de Infancia nos ayudaron a acercarnos a la Transfiguración de Jesús. Con unos carteles sencillos, nos tradujeron lo que los discípulos debieron de sentir en el Tabor: ¡Qué a gusto estamos aquí: haciendo amigos, celebrando en comunidad, compartiendo nuestra fe  y, sobre todo, sintiendo el amor infinito de Dios!.

Tras la invitación a “Vivir desde el Evangelio” el primer domingo de Cuaresma, hoy Jesús nos indica el siguiente paso: “Vivir desde la Oración”. Él se retira a orar, hace una parada antes de continuar su camino a Jerusalén que le llevará a la entrega final, para poder seguir poniendo su vida en manos del Padre. Y es ahí, al sentir su amor infinito, cuando su rostro se transfigura y puede mostrar  quién es de verdad: es el Hijo de Dios.

Y la llamada para nosotros, es seguir esos pasos de Jesús. Vivir desde la oración, significa en primer lugar, retirarnos en algún momento del ajetreo diario. También significa confiar en que más allá de mis miedos, de mis inseguridades, de la dureza de lo inmediato, de mis dudas, de las dificultades, de mi dolor, de lo que no comprendo…está la voz del Padre que me dice y te dice: eres mi hija, eres mi hijo.  Y también me dice: “Escuchadlo”. Escuchar a Jesús y mirar qué supuso para él ese momento de oración y sentir el amor infinito del Padre. Un amor que lo llevaba al mundo y seguir amando. Los discípulos no se enteraban de mucho: primero se quedan dormidos y luego quieren quedarse allí, porque se debía de estar realmente bien. Y Jesús, con el corazón ensanchado de amor porque se sentía hijo del Padre, vuelve a la gente para seguir amando. Vivir desde la Oración, es vivir desde el amor, dejar que nuestra vida y nuestro rostro se “transfiguren” desde el latido del Dios Amor.

Oración: TRANSFIGURAME, SEÑOR

Con tu gracia, para entender tu muerte

Con tu poder, para contemplar tu rostro

Con tu majestad, para adorarte como Rey

Sí, Señor; transfigúrame con tu presencia

porque, en muchas ocasiones,

temo sólo verte como hombre y no como Dios

Sí, Señor; transfigúrame con tu mirada

porque, en el duro camino, tengo miedo a perderte

a no distinguirte en las colinas donde no alcanza mi vista

Sí, Señor; transfigúrame con tu amor

y, entonces, comprenda lo mucho que me quieres:

que me amas, hasta el extremo

que me amas, hasta dar tu vida por mí

que me amas, porque no quieres perderme

que me amas, porque Dios, es la fuente de tanto amor

Sí, Señor; transfigúrame con tu fuerza

porque me siento débil en la lucha

porque prefiero el dulce llano

a la cuesta que acaba la cumbre de tu gloria

Porque, siendo tu amigo como soy

no siempre descubro la gloria que Tú escondes.

Transfigúrame, Señor.

Para que, mi vida como la tuya,

sea un destello que desciende desde el mismo cielo. Destello con sabor a Dios

Destello con sabor al inmenso amor que Dios me tiene. Amén.

Y así, terminamos la celebración con la invitación a tener un rato de oración durante la semana y como nos decían los más pequeños, podamos sentir el Amor infinito del Padre. ¿Buscamos un rato para retirarnos a orar durante la semana?

Así lo cantamos en la celebración: En mi Getsemaní, de la Hermana Glenda

Avisos:

  • Martes 19 de marzo (Festividad de San José): Eucaristía a las 12.30 h y 19.30h
  • Vía crucis: cada viernes de cuaresma, 19.00h
  • Celebración Reconciliación:
    • Catequesis: sábado 23 marzo a las 17.30h
    • Comunitaria: martes 2 de abril 20.00h
  • Oración TAIZE: Pª Ntra. Sra. de Moratalaz, Viernes 22 a las 20.30h
  • 30 – 31 marzo: Convivencia grupos de catequesis y familias

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