SOIS MIS HIJOS AMADOS

Terminamos el tiempo de Navidad con la celebración del bautismo de Jesús, acompañados por el padre Pepe y la hermana Evelyn, amigos de la comunidad y de Embarrados, que forman parte de la Iglesia de Bolivia y Chile.

Toda la Navidad, Dios se ha manifestado en lo pequeño y lo sencillo: un bebé, una estrella entre millones… Se ha manifestado también en las casas de las personas de nuestra comunidad como reflejaban las fotos de los belenes que habéis enviado. ¡Gracias por tantas imágenes compartidas!

Y hoy celebramos una nueva epifanía, una nueva manifestación de Dios. Dios se manifiesta ante su hijo y lo llama HIJO AMADO. En esas dos palabras está resumida toda la vida de Jesús: Hijo del Padre que lo ama y que desde ese Amor que siente, sale al mundo a sanar, cuidar, escuchar, acompañar y a salvar.

Después de años viviendo en Nazaret y haciéndose un hombre como nosotros, éste es el momento en que empieza su misión en el mundo, con la humildad y sencillez de acercarse al Bautismo poniéndose en la fila de los pecadores. La misión de Jesús comienza desde la humildad.

Hoy todos renovamos nuestro bautismo y nuestro envío, y nos han acompañado el niño Jesús, la pila bautismal y el cirio pascual.

Un bautismo que nos convierte en hijos amados del Padre. El amor recibido ha de convertirse, como en Jesús, en envío al amor y a ser luz en el mundo. Desde el Bautismo, estamos invitados a renovar nuestro sí a ser parte del Reino de Dios con signos de bien, para hacer creíble el amor de Dios que hemos recibido y que es para todos.  Es momento de preguntarnos “¿dónde me envías Señor?” Unos serán enviados a vivir la misión “ad gentes” lejos de sus casas y sus familias, y todos los que estábamos en la celebración somos enviados en los lugares donde compartimos la vida: escuela, familias, trabajos, comunidad… Queremos ser una comunidad que sea luz en el mundo porque creemos en Dios Padre y nos sentimos hijos suyos amados, y por eso antes de rezar juntos  el Credo, un miembro de cada grupo de catequesis ha recibido la luz de Jesús, como signo de esa comunidad que soñamos y estamos llamada a ser.

Hoy hemos tenido la suerte de escuchar a Pepe que vive su vocación de bautizado y su envío en la iglesia de Bolivia, en la parroquia de Jesús Obrero desde hace 28 años y en la Fundación Sembrando Esperanza, cuyos proyectos se centran fundamentalmente en la educación y la salud, y con algunos de ellos colaboramos desde Embarrados.

Con él, estaba la hermana Evelyn, de la comunidad de las salesianas, presentes en Bolivia y Chile, y desde hace unos meses también en España, donde ha comenzado una nueva comunidad dejando en nuestro país un poco de la iglesia boliviana. Pepe ha compartido, desde un profundo agradecimiento, la experiencia de sentirnos Iglesia y de caminar juntos en la misión de hacer un mundo más justo y fraterno: ellos allí y nosotros desde aquí. Eso hace que cuando viene aquí se sienta “como en su casa”, como nos ha manifestado.

Desde la alegría y la gratitud por ser hijos de Dios, somos enviados a amar y ser luz, una misión a la que sólo podremos responder desde el silencio, la sencillez y la humildad como nos anuncia el profeta Isaías y como nos muestra Jesús hoy.

Feliz envío en el tiempo ordinario que ahora comienza, que sea tiempo de anunciar la buena noticia a todos, sobre todo a los que sufren, como nos dice la canción que hemos cantado en la comunión: “Bendigamos al Señor”.

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