Tercer domingo de Cuaresma: Vivir desde la Paciencia de Dios

Tercer domingo de Cuaresma y segunda invitación: descubrir la PACIENCIA DE DIOS con cada uno de nosotros. El domingo pasado, el grupo PostComunión 1 nos ayudó a acercarnos al Evangelio de la parábola de la higuera.

Hemos recibido ya la invitación a “Vivir desde el Evangelio y desde la Oración” en los dos primeros domingos de Cuaresma, y desde la misericordia del Padre bueno que espera al hijo pródigo con la celebración el día anterior del Sacramento de la Reconciliación con el grupo que hará la Primera Comunión este año, seguimos avanzando en la Cuaresma de este año. Hoy Jesús nos muestra el siguiente paso: ahondar en la experiencia de la paciencia de Dios con cada uno de nosotros, porque va a cuidar nuestra tierra y nuestras raíces, y siempre va a seguir dando otra oportunidad más.

Hace 5 años, el grupo de las familias de los chicos que hacían la primera comunión ese año, regalaron  a la parroquia esta higuera. Se plantó y durante mucho tiempo estuvo sin dar frutos, no sabíamos que iba a pasar con ella.

Una persona de nuestra comunidad, con mucha paciencia y cariño  la cuidó, echó estiércol, cavó más profundo, podó las ramas que no estaban vivas, esperó y esperó y siguió cuidando y esperando. Y hoy…¡mirad lo que ha ocurrido!

La llamada este domingo es a dar más frutos en nuestra vida que nazcan del amor y que muestren ese amor. El grupo de postcomunión, con un dibujo de una higuera y sus frutos, nos lo mostraron.

En los higos fueron expresando qué frutos creían que estaban invitados a dar en su vida: en el cole, en casa, con los amigos… Serán pequeños al principio, como los de la foto. Y sabiendo que Dios cuida y confía en nosotros, y que en la comunidad también nos podemos cuidar, confiar y esperar unos en otros, se podrán convertir en frutos más grandes.  Al fondo de la imagen, la calle, el mundo… porque los frutos no son para nosotros, son para los demás, sobre todo, quienes más nos necesitan.

La forma en la que Felipe nos simbolizó ese cuidado fue con la azada, el estiércol y la tijera de podar, para remover la tierra y que el agua y el estiércol puedan hacer su trabajo y para quitar aquellas ramas que sean necesarias, para que el árbol crezca fuerte.

Cerramos la Celebración con esta oración:

No te cansas de mi,

aunque a ratos ni yo mismo me soporto.

No te rindes, aunque tanto

me alejo, te ignoro, me pierdo.

No desistes,

que yo soy necio,

Pero tú eres tenaz.

No te desentiendes de mi,

porque tu amor

puede más que los motivos.

Tenme paciencia,

tú que no desesperas,

que al creer en mi

Me abres los ojos

Y  las alas

(J.M Rodríguez Olaizola sj)

 

Así lo cantamos en la celebración con la canción Confío, de Ixcis (versión Nati), recientemente incorporada y que nos está acompañando también en la preparación de la salida de catequesis que tendremos el próximo fin de semana.

Cuando terminó la Celebración, el grupo que la había preparado se acercó a ver la higuera y comprobar el resultado del cuidado, una imagen que esperamos que retengan en su memoria cuando sean ellos los que tengan que ayudar a otros para que crezcan los frutos.

Avisos:

  • Vía crucis: cada viernes de cuaresma, 19.00h
  • Celebración Reconciliación:
    • Comunitaria: martes 2 de abril 20.00h
  • 30 – 31 marzo: Convivencia grupos de catequesis y familias

 

 

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