UNA GRAN FAMILIA CON EL ACEITE DE CADA UNO

Hoy hemos celebrado el Día de la Iglesia Diocesana con la invitación a construir esta gran familia que formamos desde la luz de la lámpara que cada uno somos.

La liturgia de este fin de semana no es fácil de entender porque, a simple vista, parece una parábola de vírgenes que no comparten su aceite y de un novio que cierra las puertas. Sin embargo, el mensaje que nos transmite el Evangelio de hoy es la invitación a descubrir que el aceite de nuestras lámpara es como el amor en el corazón y la sabiduría que nos da la oración y la humildad. El aceite es el combustible que nos ayuda a encontrar la verdadera felicidad dando luz a todo lo importante en nuestra vida. 

Por eso, hemos recibido la luz en momentos tan importantes como en nuestro Bautismo, a través de nuestros padres y padrinos, y posteriormente, esa luz la hemos ido acogiendo cada uno en nuestra vida.  El aceite, nuestro combustible, hace posible que  la luz se mantenga encendida, esa luz que nace del encuentro con Jesús en los sacramentos y en el encuentro con los demás, especialmente con los más frágiles. Cada uno hemos de tener nuestro propio aceite basado en nuestro amor, oración, encuentro y humildad, eso es algo que no podemos transferir de unos a otros. La luz es para todos, el aceite es de cada uno. Y esa luz se nos ha entregado no solo para iluminar nuestra vida, sino sobre todo para transformar la realidad que nos rodea, tan dura y complicada en muchas ocasiones. Hoy y ahora se nos hacen dos preguntas: ¿Cómo nos ocupamos de tener aceite en nuestras lámparas para el encuentro con Jesús? y ¿A quiénes alumbra esa luz?

En este Día de la Iglesia Diocesana, damos gracias a todas las personas de nuestra comunidad que mantienen el aceite de su lámpara para que la Luz de Cristo transforme tantas realidades, gracias a lo que generosamente comparten. Formamos la gran familia de la Iglesia cuando ponemos lo mejor de cada uno y hacemos posible lo que significa este signo: un jarrón que simboliza a nuestra comunidad. Un jarrón que se ha llenado de arroz y pan rallado como signo de los bienes materiales y el dinero compartidos; contiene también bolitas de colores, que representan las cualidades y tiempo de cada uno; y todo se sostiene dentro del cristal que apenas se ve y que representa la oración. No está lleno del todo porque todavía caben muchos más dones. 

Hoy nos sentimos familia de Dios en la Comunidad de la Natividad contigo, porque somos lo que tú nos ayudas a ser. GRACIAS a todos vosotros hoy es posible en nuestra comunidad:
-Atender a 20 familias de forma permanente en Acción Social.
-Reuniones semanales de 9 grupos de jóvenes de catequesis y de 4 grupos de familias.
-Celebraciones de 4 Eucaristías los domingos y 2 diarias, exposición semanal del Santísimo y oración comunitaria mensual.
-Ayudas a instituciones con colectas extraordinarias y con nuestro tiempo en Labouré y Sant´Egidio. https://www.donoamiiglesia.es/)
-Despacho de Cáritas todos los miércoles para atención y tramitación de ayudas concretas.

Os animamos a seguir trabajando juntos en esta gran familia que somos, de la mejor manera que vuestros talentos y situación de vida os permita con:
* vuestro tiempo
* vuestras cualidades
* vuestra aportación económica (además de los medios habituales y suscripciones, a través de Bizum código 00230 o en www.donoamiiglesia.es)
* vuestra oración

Os deseamos que esta semana que comienza sea tiempo de mantener el aceite de nuestras lámparas y de pedir que nos haga FIELES al encuentro con él, como expresa esta canción que nos acompañó en la oración comunitaria del martes y hoy.

Fieles, de Maite López

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