¡VENID CONMIGO!

El pasado domingo hemos celebrado el segundo domingo de La Palabra de Dios. El Papa Francisco decidió celebrar una vez al año, desde el año 2019, este día especial para incidir en la necesidad de leer, escuchar y celebrar la Palabra de Dios. Es una invitación a acercarnos a ella como Palabra de Vida, transformadora, que podemos actualizar cada día y espera de nosotros una respuesta actual porque también somos protagonistas de ella.

En el Evangelio escuchamos cómo Dios no quiere anunciar la buena nueva solo, se sirve inicialmente de profetas y después, Jesús comienza su Evangelio llamando a los discípulos y les dice “venid en pos de mí”. Hoy  todavía sigue llamando a todo hombre y mujer; nos llama a ser colaboradores en el mundo actual, a anunciar su palabra de vida. 

En la misión de Jesús la iniciativa viene de él porque llama a los que quiere, pero lo hace siempre por “convocación”, que significa llamar en grupo. Jesús nos llama a vivir en comunidad porque solo la fraternidad puede hacer creíble el mensaje del Reino. Desde nuestro bautismo nos inserta en una comunidad eclesial; llama a cada persona pero para vivir en una Comunidad. 

Cuando Jesús llama a sus discípulos les confía una misión. A nosotros nos da la misión que se resume en la palabra de hoy: “Convertíos y creed en el Evangelio”.  Él quiere cambiar nuestra vida e iluminar nuestro obrar diario. A veces nuestra vida contrasta con lo que nos propone Dios, pero según escuchamos la palabra, podemos preguntarnos: ¿qué puedo cambiar yo?. 

“Creed en el Evangelio” es tener fe, que conlleva confianza, fiarse de Dios en medio de las dificultades. San Agustín decía: si sigues el camino de Cristo no esperes prosperidad mundana, síguelo, no mires solo por dónde has de ir, sino a dónde has de llegar, llegarás a las alegrías eternas. Si quieres soportar las fatigas diarias, fija tu mirada en la recompensa eterna. 

Necesitamos pedirle a Dios fortaleza en nuestra fe para vivir entre las dificultades de la pandemia, las malas noticias, las tragedias. Podemos fijar la mirada en la Virgen María, modelo de confianza en Dios, que superó toda dificultad fiándose de lo que Dios quería para ella, creyendo en la misión de su hijo. Os dejamos la canción que hemos escuchado hoy para María:

María madre nuestra (versión coro de la Nati)

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