Viaje a Burundi – Semana Santa 2011

FIN DEL DIARIO DE EXPEDICIÓN

Día 1 de MAYO: Cárcel de Buyumbura y regreso…

composición gráfica, destaca el mapa de África

Eucaristía en la cárcel de Buyumbura…

Hoy celebramos la Eucaristía en la cárcel de Buyumbura.

Hace unos días conocimos al capellán y, también, una de las Hijas de la Caridad donde celebramos a diario, trabaja allí.

Nos han dicho que es impresionante por el número de presos y por las condiciones de la cárcel, pero también nos han dicho que es la mejor «parroquia» de Buyumbura por la fe de los presos.

Nos comentan que el 80 por ciento de los presos son inocentes y que aquí es muy fácil terminar en la cárcel por motivos ideológicos, políticos o simplemente porque alguien ha pagado para que te encierren.

Contaros que esta celebración de la Eucaristía en la prisión fue, como nos habían advertido conmovedora, por expresar de alguna forma, frente a la pobreza y hacinamiento de la gente.

Destacaba la armonía de los cantos con los que el coro de la prisión nos estaba esperando.

El «templo» era una especie de cobertizo elaborado con tablas y plásticos; en los bancos no entraba nadie más y muchos presos estaban fuera dispuestos a seguir la celebración como pudieran. Duró casi 3 horas, y como en todas las misas de Burundi, los cantos y los bailes jalonaban la celebración; de nuevo, estos, tremendamente espirituales, nos ayudaban a sentirnos en sintonía con aquella gente que acudía a la misa como a un auténtico encuentro con el Señor.

El calor no era obstáculo para percibir la nobleza, esperanza y fe de esta gente. Me impresionó un anciano que al finalizar la comunión se dirigió desde el fondo del pasillo hasta el altar, con una danza en la que se manifestaba la alabanza y acción de gracias a Dios, mientras cantaba el coro.

Era el día de la fiesta de la cárcel y estaban preparadas numerosas actividades a las que nos invitaron, pero que no pudimos acoger por falta de tiempo.

Al salir, los presos se acercaban a nosotros, algunos nos saludaban y nos decían que tenían hambre. En esta cárcel la comida la tienen que aportar los familiares de los presos, quien no tiene familia depende de los grupos de cristianos que trabajan allí. El ambiente era agobiante, apenas había espacio para todos y una alambrada al estilo de las guerras mundiales, impedía que los presos se acercaran a la entrada.

El capellán y la directora de la cárcel hicieron unos largos discursos, que no entendimos, pero al final nos pedían un hermanamiento, al enterarse que en la vicaría de Javier está la mayor prisión de España.

Salimos consternados por el ambiente y las situaciones que la religiosa, hija de la caridad que trabaja allí, nos contaba.

Últimos momentos en Burundi

Por la tarde nos reunimos con Germán para seguir compartiendo las impresiones del viaje y a lo que esto nos conducía, tanto a él como a nosotros; de nuevo el deseo de Germán de seguir unidos en la oración y el acompañamiento mutuo, la presencia en Burundi de gente de la comunidad y los proyectos e ilusiones para Tenga.

Terminamos rezando vísperas en la capilla y dando gracias a Dios por todo lo que nos hacía descubrir y sentir.

Despedida y partida de Burundi, rumbo a España…

Luego nos acompañó hasta el aeropuerto, poniendo todos de manifiesto durante el camino la tristeza por la partida y lo bien que nos habíamos sentido con este encuentro tantos años esperado.

Salíamos a las 19 y pico h. de Buyumbura y nos esperaba un largo vuelo hasta llegar a Madrid, el lunes sobre las 11,30 h.

Un abrazo a todos.

Felipe

Pasika nzisa.

PD: Como comprenderéis todo lo que os he contado es una mínima parte de todo lo sentido y experimentado. Seguiremos compartiendo lo que no se puede poner por escrito.

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