Viaje a Burundi – Semana Santa 2011

DIARIO DE EXPEDICIÓN

Días 25, 26 y 27: Rumbo a Gitega…

Elena Bandrés nos informa:

Nos ha pedido Felipe que os comuniquemos que hoy LUNES salieron desde Buyumbura hacia Gitega, en el interior del país, donde visitarán otra casa de los Padres Blancos.

Nos quieren transmitir que siguen muy bien, y que estarán con ellos tres días, por lo que no nos podrán transmitir a diario noticias, hasta su vuelta a Buyumbura que es donde tienen disponibilidad del correo electrónico.

Así comienza la crónica…

composición gráfica, destaca el mapa de África

Amahoro, Paz en kirundi.

El lunes salimos para Gitega, en el interior; es la 2ª ciudad más importante de Burundi. Lo bueno es su clima, al estar a más de 2000 metros de altitud no hemos pasado calor y los mosquitos no existían.

Dura tarea misionera, Esperanza de muchos…

Hemos conocido otra comunidad de Padres Blancos.

De nuevo nos hemos quedado impresionados por los misioneros y sus trabajos, un francés de 94 años que sigue en activo, un alemán de 78 y un ruandés de unos 30 años.

Aquí tienen los Padres Blancos su centro de formación y postulantado.

Como Germán no para ni nos deja parar, salimos a dar una vuelta por la «ciudad», ver el centro y la zona de la catedral (cualquier idea de lo que nosotros tenemos de lo que es una ciudad y una catedral, podéis olvidarla).

Conocimos una Fundación, el Buen Pastor, creada por un obispo que fue asesinado en la guerra y que trabaja con los pigmeos batúa en régimen de internado, porque llegan desde todo el país. Tienen talleres de formación profesional y educación secundaria y tratan de que salgan de su marginación y pobreza.

Conocimos también a las Hermanas Blancas; tienen una comunidad en uno de los barrios más difíciles de Gitega, un barrio musulmán. Tienen un dispensario médico y trabajan especialmente con los niños que les llegan desnutridos y enfermos -que son muchísimos- y trabajan tanto con musulmanes como con cristianos. A los niños desnutridos les proporcionan una papilla compuesta de maíz, mijo y soja. Como todas las comunidades son un «pequeño babel», una española, una italiana, una camerunesa y una burundesa, fue muy interesante hablar con ellas y conocer su trabajo.

La crudeza de una guerra…

Hemos pasado por numerosos sitios donde Germán ha trabajado desde sus primeros años en Burundi, lleva ya 47. Me ha dado la sensación que ha sido como una retrospectiva de lo que ha sido su vida.

Nos ha ido contando muchas de las situaciones que ha vivido durante la guerra, directa o indirectamente. En uno de los viajes, paramos ante un pequeño monumento para hacer una oración en recuerdo de 22 jóvenes que murieron quemados y,

… en Ruyigi visitamos la instalaciones de Magie, una tutsi que era secretaria del obispo de esa diócesis durante la guerra y que acogió a 72 hutus huidos. Los tutsis los encontraron y los asesinaron en las instalaciones del obispado y a ella la dieron una paliza. Desde entonces se dedicó a acoger a huérfanos de la guerra porque prometió a una de las mujeres asesinadas que cuidaría de sus hijos. Es una mujer que ha conseguido tener fama internacional y por ello consigue numerosas ayudas, con eso mantiene a los niños y ha creado el mejor hospital de Burundi.

El día a día…

Aquí los horarios son distintos, se vive a ritmo de la naturaleza, por la mañana la Eucaristía es a las 6,30 h., luego el desayuno y las actividades, a las 18,00 h. ya es de noche, la comida a las 12,30 h. y la cena a las 19,00 h.

Vidriera de la capilla de Gitega que representa el encuentro de Emaús con personajes de rasgos africanos

Vidriera. Iglesia de Gitega.

Las Eucaristías de estos días también han sido muy emotivas, hemos celebrado con un grupo grande de religiosos/as y seglares. Nuestras guitarras e instrumentos aquí son sustituidos por tambores; quedan muy armoniosos los cantos y toda la liturgia, realmente es un pueblo muy espiritual. Es uno de los aspectos en los que insiste Germán, junto con su bondad.

Germán está compartiendo mucho con nosotros, los cuatro nos sentimos muy bien. Creo que necesitaba tener gente con la que compartir y hacer balance de su vida. Está siendo una experiencia muy bonita, incluso nos gastamos bromas y os reímos mucho.

La fuente más meridional del Nilo

También hemos tenido tiempo para hacer un poquito de turismo, hemos ido a la fuente más meridional del Nilo, es un chorrito de agua pero los expertos dicen que es el nacimiento del río. Está muy cerca de otro de los sitios donde Germán ha trabajado e incluso, una parroquia en una zona rural donde incluso trajeron una campana de Carrión.

La gente se acerca a él, le reconoce aunque han pasado muchos años.

El regreso a Buyumbura

Durante el regreso a Buyumbura nos ha pillado una tormenta tremenda; menos mal que ha sido en carretera, si llega a ser en los caminos por los que hemos ido estos días, seguro que nos habíamos quedado atascados porque viajamos con un coche normal -aquí se necesita un todoterreno- pero hemos tenido mucha suerte o la ayuda del Espíritu.

Y los sueños… no sólo sueños son…

Seguimos compartiendo los sueños de Germán para Tenga, el dispensario, las monjas, ahora se añade una residencia para sacerdotes y la compra de nuevos terrenos.

Todos los misioneros que estamos conociendo, no sólo rezan o celebran la Eucaristía, hacen obras de todo tipo: arreglan caminos, construyen templos, dispensarios médicos, casas, puentes o campos de futbol… lo que llamamos construir el Reino: «donde no hay nada, lo hacen todo».

De nuevo me quedo con la cordialidad y la amabilidad de esta gente, con su sencillez, su humildad y esa sonrisa con la que se acercan a saludarte. Estamos viviendo tantas cosas y de forma tan intensa que es difícil poder plasmarlas en el papel.

Un fuerte abrazo para todos de Germán, Javier, Matilde y Felipe.

Amahoro.

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