VIERNES SANTO: A LOS PIES DE LA CRUZ

Con este año de pandemia y muertes, es sobrecogedor celebrar Viernes Santo. Todo lo que estamos viviendo en este tiempo nos acerca al sufrimiento de Jesús de este día.

Jesús, en Getsemaní, experimenta que solo no puede, que necesita la ayuda del Padre. Vive el miedo y la confianza con gran intensidad en ese momento. Grita, llora, desea no tener que pasar lo que está viviendo, no quiere morir, no quiere sufrir… ahí podemos identificarnos todos en muchos momentos de nuestra vida y especialmente en el último año. Y al mismo tiempo pone todo en manos del Padre, con confianza infinita, no porque el final vaya a ser bueno, sino porque sabe que el Padre va a estar con él siempre, que la voluntad de amar hasta el extremo significa entrega. Jesús, con toda su humanidad, nos muestra cómo podemos atravesar los momentos de tiniebla, dolor, duda. No espera que no los tengamos, la vida está llena de esos momentos. Sólo espera de nosotros que los pongamos en manos del Padre. En la oscuridad ¿en quien ponemos la confianza, la fuerza y la esperanza?

Jesús ha ido descubriendo que la vida es para darla y entregarla, no para guardarla. La cruz nos habla no sólo del dolor de su cruel muerte, sino sobre todo, de su entrega por amor. Sólo la cruz habla de dolor, amor y vida. Mirando a la cruz, hoy sentimos la llamada a servir y a mirar el sufrimiento, propio y de nuestro mundo, desde Cristo. 

Estamos llamados a mirar la cruz desde la esperanza de Jesús. Su fuerza y confianza vinieron del Padre. Adorar la cruz no es adorar el sufrimiento y el dolor, es adorar a quién en la cruz nos abrió el camino del amor y la entrega como forma de vida, y el camino de vivir en las manos del Padre pase lo que pase, en la oscuridad y en la tiniebla, en el miedo y la conciencia clara que sola no puedo, así como  en los momentos de luz y calma. ¡Siempre en manos del Padre, porque sólo Dios basta!

Así pudimos celebrar ayer el Viernes Santo, acompañando al Señor con lo que estamos viviendo, queriendo estar cerca de él. Escuchando la Pasión completa y acercándonos e identificándonos con tantos personajes que estuvieron cerca de Jesús, con los traidores y con los fieles a él, adorando la cruz sin poder tocarla (como nos ocurre entre nosotros en este momento) y pidiendo por nuestro mundo sufriente necesitado de la esperanza que nace en esta cruz.

La cruz en forma de abrazo que tan bien describe esta oración de Jose María Olaizola:

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Más abiertos aún
los brazos, para abarcar
a quien necesita
una cuna para su dolor.
Más abiertos,
Mostrando una desnudez
que no esconde malicia.
Más abiertos,
y de tan abiertos un poco quebrados,
que no hay quien los sostenga,
solo dos clavos.
Un rostro exhausto,
pero aún capaz de ver
a la madre, al amigo,
al enemigo
y para todos balbucear
amor, perdón o futuro.
Cargar con la cruz
es abrazar la vida.
¡Ahora!

Terminamos el día acompañando al Señor, con la ORACIÓN VIERNES SANTO 2021, resonando dentro de nosotros lo que ya habían anunciado los profetas y el mismo Jesús antes de su muerte, y con la pregunta depositada en nuestro corazón: ¿confías en que la cruz no es el final?. Os dejamos los  textos, cantos y lecturas de la oración.

Desde el silencio del sábado, esperamos el anuncio de la Resurrección. 

Os invitamos a orar con la canción:

Me basta

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